Como tantas mujeres que dedicaron su vida a la ciencia, a la estadounidense Barbara McClintock le costó que se le reconocieran los méritos logrados en sus investigaciones. Hoy se la considera una figura indispensable en el desarrollo de la genética, y sus descubrimientos le valieron el Premio Nobel de Medicina en 1983, el primero que conseguía una mujer de forma individual en esta categoría. Sin embargo, el camino para lograr los laureles del éxito no fue precisamente sencillo.

Nacida en Connecticut en 1902, tuvo que oponerse a la voluntad de su madre, que no veía con buenos ojos que la joven Barbara estudiase en la universidad. Podía dificultarle el encontrar un buen marido, pensaba. Aun así, McClintock se matriculó enla Universidadde Cornell, en la escuela de Botánica, de donde saldría con el título de licenciada en Ciencias y una pasión por la genética, a la que dedicaría el resto de su vida.

Tras finalizar sus estudios, Barbara McClintock comienza sus trabajos sobre la citogenética del maíz. Uno de sus logros fue desarrollar una nueva técnica para visualizar cromosomas usando tinción de carmín. Con esta metodología, consigue describir la morfología de los diez cromosomas del maíz. Aun no había cumplido 30 años. 

Con 37, trabajando como profesora asistente de Botánica en la Universidadde Misuri, describe los entrecruzamientos entre cromosomas homólogos durante la meiosis. Asimismo, descubre el ciclo de ruptura, fusión y formación de puentes cromosómicos. Esto, por un lado, demostraba que la unión de cromosomas no era un proceso aleatorio; por otro, definía el mecanismo de las mutaciones a gran escala, que ha servido para estudiar el proceso de formación de tumores cancerígenos.

Todos estos méritos, sin embargo, no le sirvieron para conseguir plaza fija en la universidad. Al contrario, una confusión (apareció su nombre en el periódico local en una lista de futuras bodas, aunque no se trataba de ella) provocó que recibiese una amenaza de despido si se casaba por parte del jefe de departamento. Así que Barbara McClintock acabaría dejando su puesto pocos años después, al considerar que nunca lograría la plaza de titular. Su destino fue Cold Spring Harbor.

En este laboratorio, lograría el descubrimiento que modificaría el concepto de genoma. En una investigación que le llevaría varios años de la década de los cuarenta, identifica dos loci en el cromosoma que podían modificar la actividad de los genes y que además podían cambiar de posición en el cromosoma. Los llamó elementos reguladores y le sirvieron para desarrollar la hipótesis de que la regulación genética explicaría por qué hay células con características distintas a pesar de contener el mismo genoma. Por ejemplo, granos de maíz de distinto color en la misma mazorca.

La novedad del hallazgo hizo que la comunidad científica reaccionase con escepticismo e incluso en ocasiones de forma hostil. Esto hizo que McClintock acabase dejando de publicar los resultados que obtenía en sus investigaciones sobre esta materia. En los años setenta, no obstante, diversos investigadores obtuvieron resultados similares en estudios sobre bacterias, levaduras y otros organismos, con lo que el papel de los elementos reguladores quedaba demostrado, aunque rebautizados como transposones. El trabajo de la científica era reconocido casi 30 años después de que hubiera hecho el descubrimiento.

En 1983, este mismo trabajo fue el motivo de que se le concediese el Nobel de Medicina, lo que la convirtió en la primera mujer que lo recibía de forma individual. La madre de la genética moderna falleció en1992, alos 90 años, sin haber llegado a jubilarse.

MA Blanco

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