Es, posiblemente, la científica más importante y conocida de la historia. Sus investigaciones en el campo de la radiactividad le reportaron, además de prestigio entre la comunidad, dos Premios Nobel en disciplinas distintas. Es la única persona que lo ha logrado. Y no es de extrañar. Los descubrimientos de Marie Curie han modelado en gran parte el mundo que hoy conocemos.

Marie nació en Polonia en 1867. Hasta que emigra a París a los 24 años, se llama Maria Sklodowska. En su nuevo país (acabaría nacionalizada) se cambia el nombre de pila por la versión francesa y, sobre todo, estudia Física y Matemáticas en la Universidad de la Sorbona. Acabaría los estudios tres años más tarde como primera de su promoción en Física y segunda en Matemáticas.

Tras licenciarse, comenzó a trabajar para uno de sus profesores de Física, Pierre Curie, investigando el fenómeno recién descubierto de la radiactividad. Se casan en 1895, formando una pareja en lo personal y en lo profesional hasta la muerte de él en 1906. En esos once años, revolucionaron el campo de la Física y el de la Química. 

Centrando los esfuerzos en las investigaciones sobre radiactividad, la pareja logra aislar dos nuevos elementos: el radio y el polonio (nombrado así en honor del país nativo de Marie). Para aislar un gramo de cloruro de radio, tuvieron que llegar a manipular hasta ocho toneladas del mineral pechblenda. Se dividen el trabajo: mientras ella lleva a cabo los experimentos, él se encarga de la parte logística. El estudio conjunto sobre la radiación les valdría para ganar el Premio Nobel de Física en 1903 junto a Henri Becquerel, descubridor del fenómeno.

A la muerte de Pierre, Marie logra otro hito: se convierte en la primera mujer profesora de la Sorbona en sus 650 años de existencia, al ser invitada a ocupar la plaza del marido fallecido. La científica es ya toda una celebridad desde su época de casada, asunto que solía incomodar a la pareja, a la que solo interesaba la investigación y el estudio. A la primera clase de la primera profesora acuden incluso personas ajenas a la universidad. Ella da una lección sobre radiactividad.

Marie Curie continuaría sus investigaciones sobre la radiación a pesar de las dificultades económicas. El radio es caro (se paga, a principios del siglo XX, a 100.000 dólares el gramo) y ella, ya desde su época de casada, siempre ha desestimado patentar sus descubrimientos. Los dejaba libres para que otros científicos pudieran avanzar en sus respectivas disciplinas.

El descubrimiento del radio y el polonio le hará merecedora del Premio Nobel de Química en 1911. Es la única persona que tiene dos galardones de la Academia Sueca en distintas categorías científicas. Su hija Irène también consiguió uno, en 1935, por el descubrimiento, junto a su marido, Frederic Joliot, de la radiactividad artificial. Cuatro premios en solo dos generaciones de una familia…

La madre, sin embargo, no llegó a verlo. Había muerto un año antes a causa de una anemia provocada por la radiación a la que había estado sometida durante años. Su legado ha servido para desarrollar aplicaciones en la lucha contra el cáncer, así como para la investigación de la energía nuclear.

MA Blanco

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