Gertrude B. Elion ha pasado a la historia como una de las científicas más importantes de la historia en el campo de la Medicina. Sus investigaciones en diversas disciplinas obtuvieron resultados impresionantes: sintetizó el primer tratamiento contra la leucemia y el primer inmunodepresor para realizar trasplantes, y su trabajo sirvió de base para desarrollar el AZT, un fármaco para combatir el virus del sida. Como muchas otras mujeres de ciencia, lo logró en un mundo masculino, en el que el papel de ellas era habitualmente menospreciado. El tiempo pondría las cosas en su sitio, cuando Elion fue galardonada con el Premio Nobel.

Nacida en Nueva York en 1918, de padres emigrantes (él era un dentista lituano; ella procedía de lo que hoy es Polonia), Gertrude B. Elion pudo realizar estudios superiores gracias a sus buenas calificaciones en secundaria, por las que fue admitida en el Hunter College, una escuela pública. El crack financiero de 1929 había afectado de modo considerable a la situación económica de la familia, que no podía permitirse pagar para que su hija estudiase en la universidad.

Ella pronto destacó en una facultad femenina en la que la gran mayoría de las alumnas solo pretendía finalizar los estudios para trabajar de profesoras. Ella, sin embargo, quería investigar. Se había matriculado en Química con la intención de encontrar algún día un remedio contra el cáncer. La muerte de su abuelo por esta enfermedad fue el catalizador de su decisión. 

Gertrude Elion no lo tuvo fácil. Para poder obtener el título universitario tras sus estudios, tenía que matricularse en la Universidad de Nueva York. Como aquí si había que pagar, presentó su candidatura a varios puestos de asistente de profesores para obtener los fondos necesarios. Ninguno la aceptó, porque eran trabajos reservados a hombres. Al final, logró un puesto de ayudante de un químico, gracias al cual añadió experiencia a su currículum, con la que compensar un salario inexistente en inicio y ridículo después.

Incansable, Elion consiguió graduarse en un año y, a continuación, obtener un máster en Químicas por la universidad neoyorquina. Estudiaba de día y llevaba a cabo sus investigaciones por las noches y los fines de semana.

Finalizados sus estudios, la joven Elion encontró un trabajo que acabaría resultando fundamental para su futuro: asistente del doctor George Hitchings. En su laboratorio, la científica pasó de ser experta en química orgánica a adentrarse en los campos de la bioquímica, la inmunología, la farmacología… Sentó así las bases para una carrera profesional que ha servido para salvar muchas vidas y hacer más llevaderas otras tantas.

Las investigaciones de Gertrude B. Elion, sola o en colaboración con Hitchings, concluyeron con el descubrimiento de fármacos como el primer tratamiento contra la leucemia o el primer inmunodepresor para pacientes con órganos trasplantados. Asimismo, sintetizó medicamentos contra la malaria, la gota o el herpes, entre otras dolencias. La técnica de ambos resultó innovadora por basarse en las diferencias entre las células humanas normales y las causantes de las enfermedades.

En 1988 recibió el Premio Nobel de Medicina, junto a George Hitchings y Sir James Black. Diez años más tarde fallecía de causas naturales, tras haber dedicado toda una vida a la farmacología enfocada a la curación de enfermedades.

MA Blanco

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