Me he quedado perplejo al escuchar en las noticias que esto de la crisis (económica) nos está afectando más de la cuenta. Me refiero a que además de la Prima de Riesgo  -por cierto, que Riesgo nos podría presentar ya a su prima de una vez-, el paro y los constantes ajustes del cinturón, la población española masculina está sufriendo problemas un poquito más abajo de su cinturón…

Sí, pensad mal y acertaréis, porque a lo que me estoy refiriendo es al aumento de pacientes que reportan lo que se denomina disfunción eréctil. Vamos, que si antes tener un gatillazo era un problema de algunos, ahora hasta el 20%  (uno de cada cinco) de la población masculina se ve afectada por este problema.

Esto podría explicar por qué la tasa de relaciones sexuales en las parejas españolas es menor que en muchos países de la Unión Europea. Claro, nosotros estamos en franca desventaja, es decir que ganas no nos faltan lo que pasa es que… 

La Asociación Española para la Salud Sexual indica que la disfunción eréctil puede ser causada por un número elevado de motivos: tabaco, colesterol, problemas endocrinos etc. Sin embargo, parece que los de índole psicológica no superan el 20%.

En este grupo, además de los problemas de pareja habría que añadir la depresión, la poca autoestima, la ansiedad o el estrés. Seguramente, el agente psicológico que ha hecho que se incrementaran las visitas a los médicos por falta de erección sea la sensación de estrés por la situación de crisis actual y por las incertidumbres que nos afectan a diario.

La erección es un proceso bastante complejo que se inicia en el cerebro. Es este el que, a través de la visión o del tacto o de cualquiera de los sentidos, envía señales que van a la columna vertebral y al área genital. Estas señales afectan a los músculos de la zona y, en particular, a los vasos sanguíneos que se ubican en el pene.

La ansiedad y el estrés parece que afectan a la circulación sanguínea que fluye por el miembro y que, por otro lado, es la responsable de la erección. En este sentido, los vasos del pene deben relajarse para permitir la llegada de la sangre; sin embargo, debido al estrés se contraen, impidiendo el flujo y no logrando el efecto deseado.

A este hecho hay que sumar el componente nervioso. Este componente no solo afecta al control de los vasos, sino que además es el responsable de mantener la erección durante el acto sexual.

El estrés favorece la producción de adrenalina, que es fabricada por las glándulas adrenales. Esta hormona tiene propiedades vasoconstrictoras, por lo que es bastante probable que el exceso de adrenalina que corre por nuestras venas y arterias producto del estrés y la ansiedad cause un flujo insuficiente. Además el estrés aumenta los niveles de cortisol.

El cortisol puede disminuir a su vez los niveles de la hormona masculina por excelencia, la testosterona, y la carencia de esta hormona puede causar problemas sexuales, incluyendo la disfunción eréctil. Ante cualquiera de estos panoramas, es muy probable que no podamos cumplir como sería nuestro deseo.

Sobre el papel, bloquear el efecto de la adrenalina o del cortisol debería funcionar, pero esto no es fácil, pues ambas moléculas son hormonas y, como tales, controlan muchos procesos además del que aquí nos atañe. Tal vez el mejor remedio sea relajarse y tomarse las cosas con tranquilidad y, si no funciona esto, ir al especialista.

Sin embargo, si no recuerdo mal, en un lugar de la provincia de Alicante, en un restaurante para más señas, te ofrecen un licor de propiedades milagrosas denominado chichirihuqui, cuyo inventor sostiene que “si el aparato no funciona, el chichirihuiqui lo soluciona…”

Jesús Pintor

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