tvrota

Dicen los modernos que estudian la sociología —antropología más bien, diría yo— humana del Homo televisivo que se puede comprobar la influencia maléfica de este aparato a través de  las huellas que quedan en el sofá. Y no solo se refieren a las manchas o quemazones que denotan que el individuo deglute como un auténtico cerdo y se manifiesta indolente con lo que ocurre a su alrededor, ya que su mirada permanece fija en la pantalla, sin pestañear siquiera. Más bien hacen referencia a los cambios que se producen en la fisonomía de esa pieza imprescindible en el salón, que poco a poco sufre un proceso de mutación —casi de clonación— dibujando una fiel radiografía en relieve de las partes traseras del sujeto en cuestión.

Pero no solo sufre el pobre sofá; a medio plazo, también quien deposita su confianza sobre él. Este tipo de sedentarismo moderno se traduce en una pérdida de la mitad de los espermatozoides. Como lo está leyendo, permanecer frente a la televisión más de 20 horas semanales provoca como efecto secundario esta merma en las potencialidades reproductivas de los varones.

Son los resultados de una investigación científica publicada a principios de febrero en el Bristish Journal of Sport Medicine —alguno se preguntará por qué  una revista de medicina deportiva se mete en estos jardines—, donde se plantearon buscar las causas del descenso de la calidad del esperma en las últimas décadas, en un estudio que relacionara la cantidad de ejercicio que hacían los sujetos con el tiempo que pasaban viendo la televisión —ahí tiene la respuesta—.

El estudio abarcó una muestra representativa de hombres en edad de merecer y con hábitos deportivos que pasaban del “¿moverme, para qué? Si yo trabajo mucho ya en mi oficina” al espécimen que machaca sus músculos varias horas al día en el gym y, claro, cuando llega a casa solo está para cenar y meterse en la cama. Lo del recuento de los soldaditos, ya imaginan por dónde va el procedimiento.

Tras unos largos tres meses de estudio, y analizado y comparado debidamente el recuento, los investigadores observaron cómo existe una relación directa en dedicar más tiempo al electrodoméstico de marras y poseer menos espermatozoides, o si lo prefieren, cuanto más horas veo la tele en lugar de hacer ejercicio menos esperma produzco.

Aunque no se avance mucho más, parece que la culpa es del calentamiento… parcial (que ya iba a echarle la culpa al cambio climático) de los testículos que se produce al permanecer demasiado tiempo sentados. Esta subida de la temperatura se traduce en muerte de soldaditos (eso sin contar los problemas coronarios que nos puede provocar el gritarle al árbitro o a nuestro equipo cuando juega mal).

Está claro que si la evolución nos alzó sobre nuestras piernas, será para algo, digo yo, no para que le enmendemos la plana aprovechando para sentarnos en cuanto nos dejan la mínima ocasión.

Enrique Leite

Anuncios