hablar en voz alta

Quien más y quien menos canta —es un decir— bajo la ducha, en cambio nos cuidamos muy mucho de expresar en voz alta nuestros pensamientos cuando estamos rodeados de gente. Hablar a solas es considerado como un síntoma de locura y procuramos que nadie se entere si tenemos esa costumbre. Como mucho, nos atrevemos a susurrar en voz queda.

Quienes lo hacen —lo hacemos— se escudan en que escuchar nuestra voz mientras ejecutamos una acción nos ayuda a concentrarnos en nuestra tarea. Pues bien, esa creencia se ha convertido en una verdad científica. Un reciente estudio publicado en Quarterly Journal of Experimental Pyschology asegura que hablar a solas estimula el cerebro y mejora la capacidad de concentración.

Como en cualquier trabajo de laboratorio, se sometió a un grupo de voluntarios a un experimento. Las cobayas debían encontrar diferentes objetos que se hallaban más o menos ocultos en una habitación. Los resultados fueron sorprendentes. Aquellos que repetían en voz alta el nombre del objeto que intentaban buscar lo hallaban antes que quienes realizaban su tarea callados. 

A la vista de los resultados, repitieron la prueba, pero esta vez pidiendo a los participantes que repitieran en voz alta el objeto que buscaban. Y lo hicieron de manera más rápida. Y así, sucesivamente, fueron realizando pruebas comprobando cómo esa conversación con ellos mismos resultaba más efectiva.

La deducción de los autores del estudio es que, si conocemos cómo es el objeto, repetir su nombre en voz alta ayuda a que el cerebro active la información visual —lo representamos mentalmente— y esta imagen nos facilita la labor de búsqueda. Es decir, que el lenguaje se convierte en un aliado para estimular la percepción y nos ayuda a focalizar la atención.

Este estudio complementa otros realizados con niños, mediante los cuales se ha probado que, cuando describen en voz alta las tareas que se proponen realizar en cualquier proceso de aprendizaje, lo interiorizan antes y con más eficacia.

De todos modos, y sin poner en duda la validez de tales afirmaciones, lo cierto es que en el caso de los adultos no se trata de una investigación completa. Los propios investigadores reconocen que tienen que completar su estudio con uno paralelo donde se estudien las regiones cerebrales que se activan a lo largo de este proceso —hablar en voz alta mientras se ejecuta una tarea— para confirmar sus primeras deducciones (suponemos que utilizarán técnicas de escáner para comprobar cuáles son los circuitos neuronales que se activan).

Mientras tanto, si es de los que hablan en voz alta cuando está a solas, al menos deje de sentirse culpable o un rarito, que su mente está trabajando en construir imágenes que le ayuden en su faena.

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