nwborn 

Desde hace tres décadas se ha producido un incremento preocupante de la tasa de cesáreas en muchos países. Un alto porcentaje de estos procedimientos, que son considerados innecesarios, están vinculados a motivaciones que no se centran exclusivamente en garantizar el resultado exitoso del binomio madre-hijo.

Los móviles van desde un menor entrenamiento de los obstetras en la atención de partos complicados hasta temores de las embarazadas relacionados con los riesgos asociados al parto vaginal, pasando por razones más prosaicas como la preocupación por las demandas legales o la consecución de beneficios económicos por parte de las empresas hospitalarias.

Dejando aparte el código deontológico, esta práctica creciente causa un perjuicio en el desarrollo de la lactancia natural. Esto es debido a que, en muchas ocasiones, las nuevas madres tienen dificultad para amamantar al nuevo ser en las horas inmediatas tras la intervención.

En realidad, las diferencias en la duración de la lactancia entre las mujeres que dan a luz de forma natural y las que no lo hacen desaparecen después del primer mes.

Por lo tanto, resulta evidente que estas mujeres necesitan un apoyo especial y un seguimiento estrecho, desterrando creencias y prácticas erróneas, en los inicios de la lactancia. El objetivo prioritario de los profesionales debería ser evitar la separación madre-bebé.

Cuando nacemos llevamos grabado a fuego en nuestras neuronas y sinapsis lo que nuestros sensores olfativos han captado de la madre durante nueve meses. El bebé, al atravesar el canal del parto, huele por vez primera el líquido amniótico y su reacción ante dicho aroma le induce a alimentarse.

Y es a través de este sentido como los neonatos tienen perfectamente localizada a su madre. Si nacen de forma natural, están en estado de alerta y, al dejarlos sobre el vientre materno, sabrán cómo llegar hasta su pecho e iniciar la lactancia en las dos primeras horas de vida. Si se le aproximan a ambos lados de la nariz dos trocitos de algodón, uno impregnado con leche materna y el otro con la de otra mujer, el niño se vuelve antes hacia el algodón en el que aprecia la fragancia familiar.

Esto han demostrado investigadores del Reino Unido. Darren Logan, autor del estudio, descubrió así que los ratones responden a una respuesta aprendida basada en el olor único de la madre. Los senos de las hembras, que parieron por cesárea, fueron lavados y sumergidos en los fluidos que la cría inhala al nacer, una mezcla de liquido amniótico, saliva, leche materna y orina. Solo los ratones que tuvieron exposición previa a él fueron capaces de alimentarse.

De todos modos, si usted está embarazada y soñaba el parto ideal pero debe someterse a este proceder quirúrgico, no se desanime, ya que la lactancia se puede iniciar en la primera hora de vida del bebé, incluso si nació por cesárea. La leche materna es el mejor alimento, el más ecológico y barato que una madre puede dar a su hijo en los inicios de su vida, pero sobre todo el éxito en la lactancia permite a muchas madres recuperar la confianza en su cuerpo y la autoestima quebrantada tras un parto traumático.

Eso sí, para aumentar la producción de leche deberá armarse de paciencia y utilizar un viejo y simple recurso: tener a su bebé más tiempo al pecho.

Laura Castillo Casi, enfermera

Anuncios