By beat0092 

La tierra firme y el mar libran una batalla constante por la conquista de una mayor superficie. Desde el desarrollo de la era industrial y, con él, el aumento de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, la balanza se decanta por la segunda.

Fruto en parte a las mediciones realizadas por los satélites espaciales, se sabe que el mar ganó terrero a razón de entre 10 y 20 centímetros a lo largo del pasado siglo (dependiendo de las zonas y del terreno, ha sido más pronunciada o menos). Aunque no se ha tratado de una constante, la inundación se ha acelerado a casi el doble de velocidad en los últimos veinte años.

Las emisiones de CO2, como decimos, son las responsables de este fenómeno. Estas emisiones hacen que aumente la temperatura del planeta y el mar absorbe la mayoría de estos excendentes de calor, lo que esta provocando una dilatación térmica de las aguas, el deshielo de los glaciares y casquetes polares y la pérdida de hielo de los continentes helados (Groenlandia y la Antártida). 

Contado de este modo, igual no les parece preocupante, pero si decimos que de no detenerse este proceso, en 2050 la isla de Cuba podría perder hasta 2.700 kilómetros cuadrados de superficie, algo  más de un 2% de su territorio, seguro que la historia alcanza otra dimensión.

Este cambio sepultaría bajo el mar a más de 9.000 edificios que se construyeron en primera línea de costa y ocasionaría importantes cambios en los ecosistemas de la isla. Las consecuencias de este aumento del nivel del mar afectará negativamente a la productividad de los suelos dedicados a actividades agrícolas y a la calidad y disponibilidad del agua tanto para consumo doméstico como industrial.

Los estudios científicos de impacto subrayan que la estrategia a corto plazo pasa por la adopción de medidas para conservar y rehabilitar los ecosistemas que protegen la línea costera, como los arrecifes de coral, los manglares y las playas de arena.

Cuba no es la única zona de América que se enfrenta a este problema, estamos ante una cuestión mundial. En Estados Unidos, la NOAA, el organismo que estudia los oceános y la atmósfera, alertó en su último informe de los efectos que el calentamiento global tendrá sobre el litoral estadounidense. El documento asegura que toda la costa Atlántica es “muy vulnerable” a los efectos asociados a este cambio, como son la crecida del nivel de las aguas, el aumento de la erosión de las costas, mayores tormentas, huracanes e inundaciones, entre otros, especialmente en el área del Golfo de México y Atlántico medio.

Con estos argumentos, qué lejos quedan las preocupaciones de los habitantes de los Países Bajos a lo largo del Renacimiento por ganar terreno al mar con sus sencillos diques de contención.

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