ratas empaticas

Las ratas son las primeras en abandonar una nave o una vivienda en problemas. Ahora bien, sin negar la mayor de esa máxima que coloca a los roedores en la escala de los primeros en abandonar un entorno ante la detección de las mínimas señales de peligro, cabe preguntarse si lo hacen cada una por su cuenta. O si, por el contrario, se alían para encontrar una vía de salida en comunidad

La empatía es un comportamiento típicamente humano o de algunas especies de primates pero que raramente se otorga a otro tipo de animales. No hace mucho, este principio se ha cuestionado para nuestros mejores amigos, los perros, cuyas expresiones de solidaridad con nosotros —el contagio de nuestros estados de ánimo— ha sido el motor de varios experimentos para comprobar si los canes son capaces de tener empatía con los humanos.

Ahora, en un nuevo paso de la investigación, parece que las ratas dan muestras de empatía con su congéneres y son capaces de ayudarlas a escapar cuando las ven privadas de libertad. Es decir, que tienen rasgos de ponerse en lugar de los otros, lo que les concede un cierto grado de comportamiento social. 

Se ha podido comprobar cómo estos roedores, cuando viven en parejas —se conocen— y una de ellas es privada de libertad a la vista de la otra, la que está libre empieza a mostrar síntomas de agitación. Los movimientos nerviosos de la rata encerrada se contagian a su colega, que empieza a dar muestras de nerviosismo y se afana en abrir la puerta de salida que les permita estar de nuevo juntas.

Algunos pueden pensar que se trata de un instinto de supervivencia natural, pero si es de estos se sorprendería al comprobar que si lo que se encierra es un pequeño robot que simule a un roedor, no se transmite ese miedo y la rata se comporta como si estuviera sola.

Del mismo modo, puestas en una situación donde la rata tuviera que elegir entre comer o salvar a su colega —en el experimento se tentaba a la rata libre para que optara entre una apetitosa comida o liberar a su compañera—, la rata se decantaba por perder tiempo e intentar abrir la puerta y compartir posteriormente mesa y mantel.

Los científicos explican que las ratas sometidas a la prueba demostraron que prefieren “aliviar el sufrimiento” de su amiga, lo que se traduce en un sentimiento de empatía entre ellas. Curiosamente, el experimento demostró que las hembras resultaron bastante más empáticas que los machos, que se definieron por mantener unas pautas de comportamiento más individual… Pero este asunto —la diferencia entre sexos— es asunto de otro post.

Lara de Miguel Fernández. Limnóloga

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