mirrow 

Salvo que sea un vampiro, los espejos provocan una especial curiosidad en los humanos. Ya sean tratados con azogue o simplemente se trate de una superficie lisa y reluciente de metal o de cristal, las imágenes rebotadas en las condiciones adecuadas de luz resultan fascinantes. No es otra cosa que un viaje de ida y vuelta de rayos luminosos… Los que refleja nuestro cuerpo (o la imagen que queramos ver) llegan a la superficie del espejo y se reflejan. Esas señales son transmitidas al cerebro a través de los ojos. Debidamente ordenadas, este se encarga de hacer una reconstrucción de las mismas.

Ahora bien, los reflejos provocan resultados interesantes… como por ejemplo la sensación de ver los objetos al revés. Esto resulta quizás más evidente cuando intentamos leer algo escrito a través de un espejo: las letras nos aparecen ordenadas de derecha a izquierda en lugar de de izquierda a derecha, como estamos enseñados a hacerlo.

¿Magia? No, el espejo no lee al revés. No existe un mundo real y un mundo paralelo que se ve reflejado en el espejo. Es tan solo un efecto efecto óptico que tiene que ver con el punto de vista, es decir donde coloca los ojos el espejo para ver la imagen (el eje de visión). Al fin y al cabo, un espejo no es otra cosa que una superficie pulida sobre la que actúa la ley de la reflexión. No se invierten las direcciones, tan solo muestra la imagen de lo que tiene delante cuando los rayos procedentes del objeto se reflejan en él. Parece un trabalenguas, pero no lo es, parece que las letras están al revés porque las comparamos con lo que vemos cuando miramos de espaldas al objeto.

Pero quizá lo mas curioso resulta cuando vemos reflejados en el espejo las superficies al revés, es decir, nos vemos boca abajo. No todos los espejos son iguales pero actúan igual, es decir, reflejando los rayos de luz. Cuando miras a través de un espejo plano, la luz se refleja en forma de líneas paralelas a la vista, y por ello la imagen no sufre alteraciones (salvo el efecto anteriormente comentado).

En cambio, la imagen se deforma si es convexo (se alargan los objetos) y si lo haces en uno cóncavo se invierte porque las líneas se cierran y se cruzan. O sea, que los rayos que proceden de la parte de arriba se reflejan en la de abajo y viceversa, y nuestro ojo recibe la luz de esa manera, dando como resultado una imagen invertida porque esas líneas que forman los rayos se han cruzado.

Así que no se crea todo lo que ve, la realidad está llena de trampantojos.

Anuncios