identity 

El olfato es uno de los sentidos más fascinantes que poseen los humanos. La química de los olores interactúa con nosotros de diferentes modos y de la manera más diversa. A través de los olores no solo evocamos pasajes de nuestra infancia que nos trasladan a filias y a fobias o nos guíamos en nuestras primeras horas de vida fuera del útero materno, también los olores nos delatan —y no nos referimos a personas con fuerte y desagradable olor personal—.

Esa huella química que vamos dejando allá por donde pasamos será uno de los patrones con los que la policía en un futuro no demasiado lejano podrá seguir el rastro de los delincuentes tras cometer su crimen, pero también puede ser un eficaz instrumento para el diagnóstico de enfermedades y aplicar tratamientos personalizados. De hecho, de manera todavía no reglada ya utilizamos a nuestros mejores amigos para ayudarnos a realizar esos diagnósticos médicos.

La composición del aire que exhalamos cada uno de nosotros es única e intransferible, lo que se traduce en que podemos hablar, del mismo modo que lo aplicamos a la dactilar, de la existencia de una huella de aliento estable, que nos acompañará a lo largo de toda nuestra existencia.

Un grupo de químicos suizos ha conseguido obtener un patrón para catalogar esa huella del aliento. Utilizando un centenar de metabolitos volátiles y semivolátiles y con una técnica denominada espectrometría de masa, han conseguido ese carnet de identidad de nuestro aliento. Y se obtiene de una manera sencilla, sin grandes desembolsos económicos, rápida e indolora: basta con exchalar el aliento (soplar en términos coloquiales) en el aparato para determinar su composición química.

Determinada esa composición (ese nuevo DNI), lo que queda ahora por investigar es relativamente sencillo. Relacionar estos patrones químicos con enfermedades concretas, de tal manera que determinados cambios en el mismo puedan asociarse al diagnóstico clínico de enfermedades.

Los que padecen determinado tipo de cáncer saben perfectamente en qué consiste el test del aliento, seguro que han pasado por su prueba. Se utiliza en alguna patología cancerosa para diagnosticarla. Con este nuevo avance médico, se evitará someter a los pacientes a engorrosas pruebas y sobre todo permitirá la realización de diagnósticos precoces de estas enfermedades con el consecuente beneficio en número de vidas humanas y, por qué no también, en costosas y dolorosas pruebas a las que son sometidos.

Ciertamente, cuando uno lee ingenuamente este tipo de avances que se están consiguiendo en laboratorios de todo el mundo, no deja de preguntarse si realmente es imprescindible recortar en investigación y ciencia o lo que realmente es oportuno es recortar en políticos míopes y mediocres.

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