chocolate y nobel 

Chocolate, premios Nobel y estadística… tres asuntos que nos gustan en Más que Ciencia y, por lo tanto, excitan nuestra imaginación. Esta disciplina matemática, base de los estudios serios y rigurosos en ciencia, también puede resultar un instrumento para la curiosidad. Basta luego con darle el valor real al muestreo analizado y destinarlo a algo sesudo o simplemente, como dicen los sajones, a un joke.

Partamos de los parámetros más científicos: del chocolate. Enumerar otra vez más sus numerosos beneficios para la salud siempre y cuando lo tomemos en las dosis moderadas adecuadas sobra. Quedémonos solo con uno: los flavonoides que contienen —no solo este producto, sino también otro como el vino por ejemplo— es un buen argumento para recomendar su ingesta.

La eficacia de estas sustancias presente en los vegetales está probada como antimicrobianos, anticancerígenos, disminución del riesgo de enfermedades cardíacas. Presentes en el mundo vegetal, los humanos que no somos capaces de sintetizarlas debemos de consumirlas por sus efectos antioxidantes. Al limitar la acción de los temidos radicales libres, reducen el riesgo de padecer cáncer, aumentan la actividad de la vitamina C, mejoran los síntomas de cualquier enfermedad inflamatoria. Pero además, también es un arma eficaz para frenar el deterioro mental que padecemos como especie con el paso de los años. Bien, pues ya hemos determinado uno de los elementos.

Otro parámetro que podemos tener para determinar el nivel de inteligencia de una sociedad es el número de individuos que se alzan con los galardones del Nobel en determinados países. Y si comparamos este dato con el consumo medio por habitante de chocolate, podremos establecer una relación entre ambos datos.

El estudio ha sido publicado por la revista New England Journal of Medicine y sus resultados no dejan de ser curiosos: a la cabeza de la lista de consumo de chocolate y ganadores del Nobel aparece Suecia, con 6,4 kg de chocolate al año por persona. A continuación, están Estados Unidos, Holanda, Irlanda, Francia, Bélgica y Alemania. En la parte baja de la lista, China, Japón y Brasil.

El autor de la investigación, rizando el rizo, llegó a calcular la dosis necesaria para tener un Nobel: aproximadamente unos 400 gramos al año.

Los datos son fiables, el estudio serio y las conclusiones aleatorias… Aunque, ¿quién sabe? Ciertamente, es conocida la afición al dulce de la mayoría de los galardonados por la Academia Sueca.

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