apocalispis masculino 

En términos genéticos o cromosómicos, la Y representa un problema… y grave. Y no nos referimos a las incógnitas de una ecuación al uso. Tan solo a las ventajas que poseen las X sobre las Y. Y ya saben, XX es igual a representante del género femenino y XY al club de los varones… menguantes y en peligro de extinción, según una reputada científica australiana.

Pero antes de andar con las presentaciones, vayamos con un poco de teoría. De entrada, poseer dos variantes del mismo cromosoma, en este caso dos veces XX, significa tener una doble oportunidad, ya que si en una fila de las X surgen genes defectuosos, se puede tirar de las segunda hilera, donde no tienen por qué estar averiados… Es decir, que cada gen de un XX cuenta con una pieza de recambio, mientras que los de los XY no tiene repuesto a mano y tienen que tirar con los defectos.

Esto significa a la postre que los defectos de fábrica de los machos se van perpetuando con el paso de las generaciones y que esto se traducen en variaciones que pueden acabar en algún tipo de mutación que convierta a los hombres en vaya a saber usted qué. Es lo que los científicos denominan diseño mudo o accidente evolutivo. 

Aunque algunos dirán que ya era hora, porque frente a la importancia de los cromosomas X, que albergan a mil genes (aproximadamente), el Y apenas da cobijo a menos de un centenar, incluido uno tan inútil como el SRY, el que determina si un embrión será masculino o femenino.

El apocalipsis ha sido anunciado por la genetista Jenny Graves y vaticina que el proceso (la extinción de los hombres tal y como los conocemos hoy en día) tardaría más o menos unos cinco millones de años en completarse. Este hecho, a juicio de otros científicos, da un margen de tiempo suficiente a la ciencia para que se dé una solución que evite este Armagedón.

Del mismo modo, habrá que ver, mientras se procede a dar ese salto evolutivo, cómo se va produciendo el fenómeno de sustitución de unos cromosomas por otros, lo que daría paso a la creación de una nueva especie de hombre.

Pero eso forma parte de un ejercicio de cábala que está por demostrar y por ver… que los caminos de la evolución son impredecibles. De momento, si pertenece al género de los machos y había pensado sobrevivir a lo largo de los próximos cinco millones de años —que seguro que hay alguno que tiene en su mente vivir durante ese espacio de tiempo— quédese con la copla: será uno de los últimos individuos de la especie.

Desde luego, los hombres no ganamos para sustos con el desarrollo de la Ciencia.

Anuncios