sexo al volante

No se alarmen. A pesar del título, en este post no se aborda una guía de cómo practicar el coito al volante de forma segura… y eso que alguno tendrá consejos al respecto. Simplemente, siguiendo el hilo argumental de la campaña de este año de la DGT, que pretende concienciar a la población del riesgo de sufrir descuidos en su bugatti, mi curiosa mente se plantea: si hombre y mujer vemos diferente, si fijamos la atención y desatención de diversa manera, ¿cómo nos afecta esto al volante?

Las autoridades afirman que la mitad de los siniestros son provocados por distracciones que las personas no consideran graves comparándolas con otras infracciones, como el consumo de alcohol, sobrepasar la velocidad o despreciar el uso del cinturón de seguridad. Los entretenimientos a los que nos referimos parecen más inocentes: chatear por el móvil, cambiar de emisora de radio, utilizar el navegador, fumar o hablar con los ocupantes del vehículo, pero sus consecuencias pueden ser igual de catastróficas.

Los responsables de las aseguradoras, por su parte, aseguran que los hombres se distraen más que las féminas y que tienen más accidentes por manejar aparatos de tipo electrónico al volante. Esto, sin duda, se traducirá en algún beneficio a la hora de contratar la póliza, si usted es mujer. Pero vayamos mas allá… Los sujetos del sexo masculino precisan mover los ojos de abajo arriba e izquierda a derecha, pues carecen de visión de conjunto y esto mermará su vigilancia, especialmente al escribir en una pantalla o manipular los mandos de un aparato de radio.

Millones de fotones de luz entran en la retina cada instante. El cerebro debe procesarla y discriminar la indispensable para sobrevivir. Es decir, todo un proceso de selección donde nuestro cerebro modifica nuestra visión para que podamos concentrarnos en aspectos específicos según el resultado que la evolución nos ha enseñado a perfeccionar.

Los ojos del hombre cazador suelen ser más grandes y su cerebro los fue configurando para disponer de un tipo de visión túnel a larga distancia, para visualizar precisa y claramente todo cuanto está enfrente suyo, aunque esté muy retirado, y las mujeres desarrollaron su visión periférica, gracias a la cual perciben mejor los detalles cercanos. Aunque en la oscuridad divisamos mejor de cerca que los varones, ellos, con su vista que se estrecha a lo lejos, son más aptos para conducción nocturna y esto, unido a su mejor habilidad espacial, les permite separar e identificar adecuadamente el movimiento de otros vehículos que se encuentran delante o detrás en la carretera. Por ello, nosotras tenemos mayor probabilidad de chocar por la parte trasera o delantera en un intento de aparcar en línea pero detectamos hábilmente los coches que se acercan lateralmente. En Australia, la cifra de niños víctimas de atropellos dobla a la de las niñas y parece tener algo que ver con esta forma de ver mejor los coches que se acercan por ambos lados.

Siguiendo con la misión de dar cierta utilidad a estos razonamientos y con el aval que estas cifras proporcionan, ¿no sería deseable una campaña específica por género sobre prevención de accidentes? Y a nivel doméstico, las próximas vacaciones tenemos acreditación para dejar el trayecto nocturno en manos de nuestro consorte y, con la luz del día, tomar nosotras el relevo. Todo sea por colaborar con la Jefatura de Trafico.

Laura Castillo Casi, enfermera y periodista

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