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Una vez aclarado que hombres y mujeres no tenemos la misma visión del mundo y que esas diferencias saltan a la vista cuando se trata de enfocar los elementos de un mismo encuadre o diferenciar con exactitud la gama cromática, la siguiente cuestión en este mundo de desiguales que estamos descubriendo tras décadas de empeño en acallarlas es conocer si existen otros factores que también contribuyen a distorsionar nuestro entorno. Variables, lógicamente, avaladas por el modo en que hacemos trabajar a nuestras neuronas.

Una pregunta así o algo parecida debieron hacérsela en la Universidad de Rochester, en EE UU, donde un grupo de científicos intentó desenmarañar las relaciones entre inteligencia (cociente intelectual) y capacidad de visión.

Los resultados obtenidos resultaron realmente curiosos: quienes poseen un mayor coeficiente intelectual son más rápidos a la hora de detectar el movimiento de objetos pequeños y bastante más lentos cuando los que entran en nuestro campo de visión son de gran tamaño. Y en principio, tiene su lógica. 

El cerebro no puede procesar toda la información que le llega a través de los cinco sentidos. Se colapsaría y por ello tiene que realizar una selección de todo ese cúmulo de cosas que le llegan y suprimir elementos. En este sentido, toda la información que llega desde el fondo resulta más irrelevante.

Como los superdotados se caracterizan por su mayor efectividad y rapidez en el funcionamiento de sus neuronas, resulta que tienen mayor facilidad para suprimir este tipo de imágenes, lo que se traduce en que son más lentos en detectar los movimientos de los objetos grandes que pequeños. Eso dicen, al menos, los resultados del test al que sometieron a los voluntarios.

En el estudio, los participantes tuvieron que indicar la dirección del movimiento tras observar un vídeo con secuencias cortas de barras blancas y negras de diferentes tamaños moviéndose por la pantalla. La estadística es concluyente: existe una correlación de hasta el 71% entre ambas variables: inteligencia y mayor capacidad para filtrar la información que llega a través del ojo.

Uno de los autores del estudio afirmó tras el experimento que “este vínculo entre supresión visual del movimiento de fondo e inteligencia proporciona una pista para buscar qué es diferente en el procesamiento neural, en la neuroquímica y en los neurotransmisores de la gente con alto cociente intelectual”.

Por cierto, ¿se acuerdan de cuál de los dos géneros tiene mayor facilidad para fijarse en lo que ocurre al fondo? Y rizando el rizo, cuando se dice de alguien que “solo ve lo que tiene frente a sus narices”… ¿estamos elogiando su mente superior?

 Laura Castillo Casi, enfermera y periodista, y Enrique Leite

Referencia bibliográfica:

Melnick et al.: “A strong interactive link between sensory discriminations and intelligence”. Current Biology 23, 2013. DOI: 10.1016/j.cub.2013.04.053

 

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