az-zahrawi

En una ocasión, en un congreso científico al que asistí, durante la cena de gala del mismo, unos individuos vestidos como trovadores interpretaron música medieval con sus laudes. Me sorprendió muchísimo observar cómo en su ejecución nos obsequiaron con unos punteos de guitarra al más genuino estilo heavy metal, pero sin salirse de las pautas del pentagrama de la Edad Media. Mi conclusión fue: “Ya esta todo inventado”.

Y es cierto que a veces, al reflexionar sobre nuestro entorno o nuestro trabajo, pensamos que este instrumento, esta técnica o este dispositivo han sido inventados hace poco. A veces nos podríamos sorprender de lo antiguas que pueden ser las cosas; quiero decir, cuánto tiempo llevan inventadas…
Durante el periodo floreciente del Islam en la Península Ibérica, en las proximidades de la ciudad de Córdoba, en concreto en Medina Azahara, nació en el año 936 un hombre llamado Abul Qasim Jalaf ibn al-Abbas al-Zahrawi أبو القاسم خلف ابن عباس الزهراوي , conocido de manera abreviada como Abulcasis o Albucasis.

Pues bien, Abulcasis fue un científico y cirujano que planteó las bases de la cirugía moderna. Su influencia y su inventiva fue tal que sus numerosos textos médicos fueron referencia hasta la llegada del Renacimiento. Fue tal su pasión por transmitir sus conocimientos que su obra Kitab al-Tasrif كتاب التصريف (Libro de práctica médica) consta de 30 volúmenes en los que se pueden leer todos los conocimientos que existían hasta la fecha de medicina y farmacología, convirtiéndose en la primera enciclopedia de la medicina como la concebimos hoy en día.

Este libro abordó temas que no habían sido tratados con anterioridad, como por ejemplo aspectos odontológicos o del alumbramiento. Abulcasis describió lo que más tarde llegaría a ser el denominado “método Kocher” para los hombros dislocados o la “posición Walcher” en obstetricia. Su enciclopedia describía cómo ligar vasos sanguíneos
antes de que Ambroise Paré lo describiera. Igualmente, Abulcasis fue el primero que documentó varias herramientas dentales, inventó la escayola como la concebimos actualmente, inventó los fórceps, la aguja y el hilo de sutura que se disuelve, o el empleo del algodón para curar y limpiar las heridas. Él fue también el primero en describir la naturaleza hereditaria de la hemofilia.

Pero no solo fue original aportando todo lo anterior. Él fue más allá y puntualizó la necesidad de mantener una buena relación con el paciente y la obligación de tratar al enfermo independientemente de su estatus social. Fue el que puso de moda llevar flores a los enfermos e inventó algo parecido al desodorante en barra que tanto usamos estos días de calor. Resulta fascinante comprobar cómo han existido a lo largo de la Historia de la Ciencia pioneros capaces de sentar las bases de algo que nos parece de hace un siglo, cuando hace más de 1.000 años que todas estas cosas se inventaron…

Jesús Pintor, catedrático de Bioquímica

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