sueño y columna

Durmamos solos o acompañados, todos acabamos adoptando una postura favorita para conciliar el sueño. Y más allá de las peleas por conseguir el mayor espacio en la cama si es de los segundos o esas batallas campales por acceder a la mejor porción de la manta o de la almohada, lo cierto es que casi siempre acabamos despertándonos en la misma posición.

Cada cual elige la postura que cree más cómoda, pero a la larga no todas lo acaban resultando. Además la cosa se complica si el pretendido descanso hay que compatibilizarlo con otras dolencias. Vamos, que si es de los que ronca o tiene dolores de espalda por su trabajo, el dibujo que hace su cuerpo sobre el colchón importa, y de qué manera. Sin detenernos en estos momentos en lo mullido del lecho, nos fijaremos en ventajas e inconvenientes de las principales posturas.

Por ejemplo, si gusta de conciliar el sueño boca arriba, sepa que ha acertado en buena medida, el peso del cuerpo está equilibrado y se mantienen alineados los órganos internos, previniendo de este modo los dolores de cuello y espalda matutinos. Un consejo, es importante ponerse una almohada debajo de las rodillas para alinear correctamente la espalda. Ahora bien, si ronca, está alimentando la posibilidad de empeorar. No es la mejor postura para nuestro sistema respiratorio.

Si es de los que gusta darse la vuelta y prefiere dormir boca abajo, ha de conocer que esta posición es adecuada si se acuesta con dolor en la espalda, ya que al mantenerse así se alivia la presión que sufren los discos y se sentirá mejor. Ahora bien, levantarse sin dolor de coxis y hacerlo con dolor de cuello puede ser todo uno, ya que al mantenerse de este modo, su cabeza permanecerá girada toda la noche y eso es abonar el campo para padecer una tortícolis.

Y si boca arriba y boca abajo generan problemas, ha acertado, solo queda una postura que probar: de lado y a ser posible en posición fetal, es decir con las rodillas flexionadas. Es la posición ideal, donde más descansa nuestra anatomía. Y si le añadimos el poner una almohada entre las piernas y otra en la cabeza, el resultado es un descanso corporal completa.

Al fin y al cabo, alguna experiencia positiva se ha sacado tras pasar nueve meses en el útero materno. Pero dicho lo dicho, que cada cual elija la posición que más cómoda le resulte. Nosotros nos limitamos a contarles los pros y contras.

Enrique Leite

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