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Somos agua. La mayor parte de nuestro organismo está formado por este líquido: casi en un 85% cuando nacemos y cerca del 70% cuando alcanzamos la edad adulta. Es el compuesto más abundante en nuestro organismo. Está presente en la sangre, en las hormonas, en los músculos y es indispensable para todas las funciones vitales de nuestro cuerpo: alimentación, respiración, transporte de nutrientes o en la eliminación de deshechos. Asimismo, participa en la formación de los tejidos y resulta imprescindible para mantener la temperatura corporal. La lista puede hacerse aun más exhaustiva.

Con este punto de partida, insistir en los potenciales peligros que puede tener la deshidratación resulta redundante. Así que nos fijaremos hoy en otro tipo de beneficios, más de andar por casa y, por lo tanto, más prácticos de estar perfectamente hidratado. Por ejemplo, ante un examen, beber agua ayuda a obtener mejores notas. Una investigación ha probado esta afirmación.

Todo comenzó con una sencilla observación en una universidad londinense: era habitual que los estudiantes que iban pasando de curso con facilidad o los que obtenían mejores notas iban a los exámenes portando una botella de agua. En cambio, entre los que obtenían un mayor índice de suspensos, tal hábito no era común y acudían a la sala con lápiz y papel o llevando otro tipo de bebidas. A partir de ese sencillo dato estadístico, se inició una investigación sobre los efectos que tiene beber agua sobre el cerebro sometido a una situación de ansiedad como supone un examen.

Los investigadores atribuyen la relación agua y mejores notas en una prueba a dos hechos que tienen que ver con el funcionamiento de una hormona, la del estrés. La falta de agua en el cerebro la activa y con ello aumentan los síntomas de irritabilidad. Y ya sabemos que cuando uno esta irritable no piensa bien; es decir, se alteran nuestras facultades de razonamiento.

Por otra parte, si mantenemos unos niveles altos de estrés, también aumentan los problemas de memoria. Otro estudio realizado en Washington demostró que el descenso de tan solo un 2% de agua en el cuerpo puede provocar una pérdida momentánea de memoria, dificultad con las matemáticas básicas y problemas de visión cuando enfocamos la vista sobre un papel o la pantalla de un ordenador, y que el descenso de un 3% de los niveles corporales de agua provocan problemas de metabolismo.

Así que si sumamos dificultades para memorizar con falta de concentración mientras realizamos un examen, estamos abonando el campo para cosechar una buena colección de suspensos. Seguro que beber no nos garantizará sacar un aprobado, pero al menos ayudará a evitar que quedemos atenazados por el pánico escénico.

Eduardo Costas, catedrático de Genética, y Enrique Leite

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