videogame

Quien no se consuela es porque no quiere. Y desde luego, eso de “hacer de necesidad virtud” es una de las actividades que de mejor grado practicamos los humanos. Eso, o que la industria es lo suficientemente contumaz para hacernos creer que todo que nos venden es bueno. Hoy hablamos de los videojuegos.

Obviemos todas esas notas de advertencia que nos colocan destacando los posibles riesgos de su uso —y a las que casi nadie presta atención— y pasemos por alto todo lo que los psicólogos o psiquiatras nos desvelan sobre cómo afectan negativamente a las capacidades de interacción social de quienes abusan de ellos. Incluso levitemos sobre las ironías acerca del crecimiento y desarrollo futuro de los pulgares de los adictos a los minimandos con los que se controlan los movimientos. Ahora resulta que utilizar la consola del ordenador potencia nuestra capacidad de visión, que son un buen elemento de aprendizaje para quienes se dediquen en un futuro a técnicas que requieren precisión y que pueden convertirse en un aliado para combatir la obesidad infantil.

Y comencemos por este último argumento. Está claro que permanecer sentando frente al ordenador no parece precisamente homologable a realizar ejercicio. Pero menos mal que los industriales del ramo se dieron cuenta y desarrollaron videojuegos y mandos que nos obligan a estar de pie o a contorsionarnos cual malabarista en el trapecio. Conclusión: sirven para fomentar el ejercicio físico, ya que nos hacen quemar calorías. Datos avalados por varios estudios médicos. Y nos preguntamos, ¿no será más fácil y directo que los peques hagan ejercicio en el parque o en el patio del colegio, con amigos reales, en lugar de utilizar juegos de simulación?

Pues va a ser que no… porque gracias a los muñequitos y realidades virtuales, somos capaces de obtener mayor información visual… Y es que ocurren tantas cosas en la pantalla mientras estamos ocupados en la matanza de los orcos que estamos entrenando a nuestros ojos para detectar las amenazas. Palabra de otro estudio. Y si no nos creen, hagan la prueba y luego no se nos quejen si le suspenden las pruebas de acceso a los cuerpos de seguridad o a ser agente de los servicios secretos por no haber jugado en su infancia en el ordenador.

Eso, o no progresar como cirujano… como lo oyen. El videojuego es el mejor aliado de los microcirujanos, esos que utilizan técnicas laparoscópicas. Pues allá va la bomba: si juegan con las maquinitas una media de tres horas semanales, se mejora su pericia en casi una tercera parte… ¡Casi nada!

A la vista de tantas mejoras y de tanta ayuda, la verdad es que no dejamos de pensar en cómo hemos podido sobrevivir y avanzar tanto sin contar a nuestro lado con un videojuego. Lo dicho, quien no se consuela es porque no quiere.

Beatriz Balsega, veterinaria, y Enrique Leite

P.D. No sabemos si los estudios de referencia se han encargado de parte o fueron los investigadores quienes de manera altruista se pusieron a sacarle punta al lapicero. Que cada quien se malicie lo que quiera.

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