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Estamos expuestos a continuas tentaciones… y qué difícil resulta no dejarse vencer. Menos mal que con tanta reforma educativa —en España— esa parte, la de ser una persona de principios y férrea voluntad, no se ha tocado nunca. El asunto es que no dejan de bombardearnos con mensajes sobre cómo tenemos que vestir, cuánto hemos de pesar o cómo debemos llevar el pelo para ser lo más de lo más y eso nos obliga a mantener nuestras alertas continuamente encendidas.

Ya sé que, estrictamente, eso tiene más que ver con las modas que con la voluntad, pero sea como fuere, que dé un paso al frente quien no tenga o haya tenido un pulso consigo mismo alguna vez en la vida para ponerse a dieta y entrar en los dichosos pantalones o alguna prueba del demonio parecida.

Muchos consejos se dan para ayudarnos a mantenernos firmes en esas complejas y duras decisiones, pero poco o muy poco se habla de que existen una serie de condicionantes físicos que nos pueden hacer la vida más fácil. Quizás nos solemos detener en los otros, los psicológicos. Por ello abundan los estudios donde se abordan estrategias como cambiar de hábitos cotidianos, resistirnos a la tentación teniéndola presente a cada instante, distraernos pensando en otras cosas o, incluso, hacer buenas acciones que nos hagan ver que con el dinero destinado a nuestra tentación podríamos contribuir a cambiar el mundo.

Pero centrémonos en los físicos. Parece que existe una relación directa entre la glucosa y la capacidad de autocontrol y que, cuando esta nos falta en la sangre, flaquea nuestro ánimo. Los experimentos en el laboratorio probaron que la glucosa es una fuente de energía limitada y que cuando existe un bajo nivel de glucosa en la sangre, los sujetos nos comportamos de manera diferente y que nos mostramos más torpes.

De hecho, los sujetos experimentales probaron que personas que son capaces de realizar en condiciones normales cualquier tarea donde intervenga la voluntad o el autocontrol, cuando descienden los niveles de glucosa no son capaces de realizarla con la misma eficacia. Pero el efecto es limitado, porque esos mismos sujetos, una vez cubiertas sus necesidades nutricionales, volvían a mostrar altos rendimientos en sus tareas de autocontrol.

Por ello, cada vez escuchará a más médicos en sus consultas recomendarle que no se salte ninguna de las cinco comidas recomendadas, sobre todo si está afrontando situaciones que requieren de mucha fuerza de voluntad (como hacer ejercicio, dejar de fumar, estudiar o incluso realizar una dieta para perder peso).

Ya lo decía mi abuela sin saberlo: el azúcar es bueno para la cabeza.

Camino García Balboa, química

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