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Aunque algunos pierdan la cabeza y se les olvide de cuando en cuando dónde ha dejado las malditas llaves o la cartera —que en ocasiones parece que tienen vida propia—, lo cierto es que la memoria es uno de los elementos que nos distingue del resto de las especies… ¿Seguro?

Parece que no, que los etólogos —especialistas en el comportamiento de los animales— encaminan sus estudios e investigaciones a demostrar que la memoria también es patrimonio de otras especies menos evolucionadas. El último publicado afirma que chimpancés y orangutanes también tienen memoria autobiográfica y recuerdan con claridad sucesos ocurridos hasta tres años atrás.

Para asombro de los científicos, estos simios han sido capaces de recordar un ejercicio de búsqueda de objetos hecho tan solo un par de veces años antes. Al rememorarlo, conocían perfectamente el lugar y el sitio donde estaban guardados determinados objetos, y además lo hicieron en un tiempo récord, apenas cinco segundos. Es decir, que al igual que nosotros son capaces de recordar la situación vivida con anterioridad y reproducir sus pautas de comportamiento sin más.

Es un trabajo previo, pero indica a las claras que sus conexiones neuronales resultan algo más complejas de lo esperado y habrá que esperar a otros estudios para determinar más detalladamente cómo funcionan estos circuitos pero, de momento, lo que queda demostrado es que son capaces de “enlazar diferentes elementos de eventos muy parecidos”, según la investigadora. ¡Sorprendente!

Como no lo es menos el descubrimiento de nuestros amigos los perros son capaces de imitar nuestras acciones, ya sean familiares o novedosas. Ya sabemos que, como animales que hemos domesticado, entienden nuestras órdenes e incluso son capaces de sentir empatía ante nuestras emociones, pero ese “haz lo que yo hago”, que se denomina imitación diferida, es la primera vez que se prueba científicamente.

Básicamente, significa que son capaces de codificar esa acción, guardarla en su memoria y repetirla posteriormente e implica que en su mente han sido capaces de realizar una representación de la misma y que la recuerdan de manera consciente y voluntariamente.

Este estudio apunta, por lo tanto, a que también nuestros mejores amigos cuentan con un tipo específico de memoria a largo plazo y que también poseen lo que lo que se llama memoria declarativa.

Desde luego, el hecho de que chimpancés y perros cuenten con la capacidad de almacenar recuerdos y quién sabe si emociones los acerca un poco más a nosotros, ¿no creen?

Lara de Miguel, limnóloga, y Enrique Leite

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