estatua sal nick brandt

Copyright Nick Brandt

Mirar atrás y convertirse en estatua de sal… eso le ocurrió a la mujer de Lot, según reza la literatura bíblica, y desde luego no parece el patrón de conducta adecuado para los paranoicos que se cuestionan a cada paso que dan el que alguien les sigue o persigue. Maldiciones del creador aparte, a veces en Más que Ciencia nos preguntamos dónde encontraron la fuente de inspiración los relatores de las escrituras.

Ya hemos comentado que, en ocasiones, como por ejemplo en los pasajes relativos a las diez plagas de Egipto con las que Dios habría castigado la soberbia del faraón al negarse a liberar a Moisés y al pueblo elegido de la esclavitud, pueden tratarse sencillamente de relatos históricos, es decir que se adapte hechos reales que pudieron dar lugar a esos comportamientos milagrosos de la naturaleza. En el caso de la infausta compañera de Lot, quién sabe si el motor que promovió la imaginación sea un pequeño lago situado en Tanzania (África Central).

El Natron forma parte de uno de los ecosistemas extremos que existen en el planeta. Sus aguas son de color rojizo por la proliferación de algas y se pueden apreciar formaciones de espirales de carbonato sódico procedentes de géiseres que brotan del subsuelo marino. Las altas concentraciones de sal existentes en sus aguas sumado a su alta alcalinidad (entre pH9 y pH 10,5, cuando lo normal es entre 5 y 6) y a unas temperaturas que rozan los 60 grados hacen que cualquier animal que toque su superficie se convierta en sal.

Tan solo los flamencos se han podido adaptar a este ecosistema del Natrón, ya que se alimentan de las algas filtrando las aguas alcalinas en su pico, y también una variedad de la tilapia alcalina (Alcolapia alcalica) .

Básicamente, quienes se sumergen en ellas, principalmente pájaros, acaban muriendo, se secan y quedan para la eternidad como estatuas recubiertas por la solución salina. Parece que el reflejo que provoca es el atractivo que hace que incautos animalillos se atrevan a explorar y caigan en esta trampa mortal.

La popularización de este paraje es obra de un fotógrafo británico, Nick Brandt, quien ha publicado sus inquietantes instantáneas en la revista New Scientist y en su libro Across the Ravaged Land (A lo largo de la Tierra Devastada).

Las fotos no dejan de sorprender por su macabra belleza, como tampoco deja de hacerlo la historia de la mujer del atribulado Lot. Posiblemente no hay causa-efecto entre ambos sucesos, pero como dicen los clásicos, “si non e vero e ben trovato”.

Enrique Leite

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