recortes sanidad

La muerte de Nelson Mandela ha recuperado —en los discursos oficiales— conceptos como el de la igualdad, la tolerancia o la libertad, amén de otro tipo de vocablos laudatorios hacia la vida y el legado político del líder surafricano. Ecos de unas voces que apenas traspasan las cuatro paredes del recinto donde se celebraron los funerales.

Porque lo cierto es que, tijera en mano, los países occidentales están practicando una política de hechos consumados que conduce directamente a la exclusión social, a la condena de una capa de la sociedad a padecer mayores enfermedades y a la aparición de nuevo de epidemias que pensábamos erradicadas en Europa o el mundo.

Y no lo decimos desde estas páginas, así que ahórrense los calificativos despectivos trufados de ideología: la prestigiosa revista Lancet, referencia mundial en todo lo relativo a medicina,  salud y avances médicos, asegura que la austeridad —o sea, los recortes— en materia de Salud Pública, además de no haber  contribuido a sanear las cuentas de los países civilizados, están poniendo en peligro “la salud de la población , sobre todo en lo que respecta de la tuberculosis y las infecciones por VIH  y podría poner en peligro el acceso a la salud mental, la adicción, y los servicios de cuidados crónicos para las poblaciones vulnerables, como las personas sin hogar”.

Eso por no hablar de medidas como las del copago sanitario, que según la misma publicación está provocando que  casi dos de cada diez pensionistas españoles hayan tenido que interrumpir el tratamiento de sus enfermedades por no poder sufragar la parte del mismo que les corresponde; o las limitaciones de acceso a los sistemas públicos de salud a los inmigrantes ilegales.

“Según en riesgo de pobreza o exclusión social en la UE-27 de Eurostat —continúa desgranándose en las páginas de Lancet— , las medidas de austeridad podrían afectar especialmente a los niños. El Consejo de Europa ha expresado su preocupación por las dificultades que algunos niños (es decir, los migrantes indocumentados) se enfrentan en el acceso a los sistemas de Salud Pública”. Asimismo, recuerda que el Consejo Europeo ha subrayado claramente la necesidad de una evaluación rápida de los efectos de las medidas de austeridad sobre los grupos más vulnerables en España.

Limitar el acceso a la sanidad resulta sinónimo de descenso de la calidad y esperanza de vida, a la larga supone dejar que determinadas enfermedades se puedan desarrollar —lo que resultará más caro en términos de tratamientos— y afecta a determinados grupo de riesgo —como los niños—, lo que hipotecará el país en el futuro.

Parece que son argumentos lo suficientemente contundentes como para que los que mandan se relajaran y pensaran bien dónde quieren meter la tijera o, cuando menos, guardaran silencio en lugar de apuntarse de manera impúdica al panegírico de alguien que sí luchó de manera real contra la exclusión.

Anuncios