fin de año

Un año más, nos disponemos a despedir el tiempo transcurrido y a dar la bienvenida a un año nuevo en el que colocamos todas nuestras ilusiones y propósitos de cambio. Como convención o como rito no está mal. Los seres humanos necesitamos ponernos ante encrucijadas con el objetivo de desterrar los malos hábitos. Ahora bien, ¿y si descubrimos que los días no tienen 24 horas y que toda esa cuantificación es un puro ejercicio de melancolía? Menudo chasco, ¿no?

Está claro que los relojes biológicos que poseemos todos los seres vivos en nada se parecen a esas convenciones en los que dividimos  nuestra existencia. Ya hemos comentado en alguna ocasión que la medida del tiempo ha respondido a lo largo de la Historia bien a hechos subjetivos o bien a presuntos hechos científicos que luego se han demostrado ser erróneos.

En cualquier caso, y dedicado a los curiosos y a los que se niegan a aceptar la norma establecida, les queremos dar cuenta de que existe un alemán que anda contando a quien le quiera escuchar que la Tierra gira más rápido sobre su propio eje de lo que afirmamos y que los días en realidad cuentan con 16 horas en lugar de las 24 establecidas. 

El estudio es conocido como Resonancia Schumann, trata sobre Metafísica Cuántica y Astrofísica Meta Cuántica y explica por qué la Tierra gira más rápido. Este doctor asegura que, hasta 1980, la rotación de la Tierra era de 7.8 hz pero a partir de ese año se aceleró el movimiento hasta llegar a los 12 hz.

Esta rapidez en el tiempo hace que vivamos más estresados, que el día cada vez nos cunda menos. Vamos, que la Tierra es como un metrónomo que nos otorga el ciclo vital, que existe una relación entre el electromagnetismo terrestre y nuestro ritmo cerebral.

En el informe, también se hace alusión a las catástrofes climáticas como una posible consecuencia de la alteración de los campos magnéticos de la Tierra, que también se han visto modificados desde el año 2000.

¿Ciencia o ciencia ficción? ¿Mito o superchería?

Feliz año a todos.

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