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Foto de Yun Creative Labs

“El cerebro no es del todo como un ordenador, sino más bien como un ordenador que cambia continuamente”. (Roger Penrouse).

Si consideramos el cerebro más como una maquina completa, que no perfecta, podríamos preguntarnos por qué no lo utilizamos mejor. Todos tenemos esa sensación de que, si nos dieran el manual de instrucciones, le sacaríamos un mayor rendimiento.

Pero, ¿qué le pasa a esa máquina completa que cambia constantemente? Podríamos decir que es como adquirir una nueva aplicación para nuestro ordenador que, cuando ya la sabes usar, cambia automáticamente a la siguiente versión. Con este planteamiento, no solo necesitamos un manual de instrucciones, necesitaríamos muchos. 

Además, debemos considerar que partimos de la base de que no hemos leído ni siquiera el primer manual; de hecho, llevamos pocos siglos escribiendo dicho manual. Es poca la gente interesada por el funcionamiento de esa máquina que tenemos sobre los hombros.

¿Por qué tenemos tan poco interés? Podríamos hacer una equivalencia con el momento en el que nos enfrentamos al uso de un nuevo electrodoméstico; seguramente nos pondremos a tocar todos los botones antes de plantearnos la posibilidad de sentarnos delante del manual del usuario.

¿Podríamos llamarlo impaciencia, curiosidad, pereza, falta de habito? ¿Qué podría ser?

¿Nos ocurre lo mismo con nuestra cabeza la usamos y usamos sin pararnos un momento a observar cómo funciona?

Parémonos un momento y observemos cómo funcionamos. No hace falta leer grandes tratados de neurología; vamos a interesarnos solo un poco en algo que define cómo y quiénes somos.

Si nos observamos, podemos detectar nuestros razonamientos, nuestros recuerdos, nuestras emociones, nuestros sueños, nuestra imaginación, nuestra percepción sensorial, nuestros aprendizajes, nuestras funciones vitales y nuestros actos. Todo ello percibimos que funciona a todas horas; nuestro cerebro no descansa, aunque nosotros sí lo hagamos.

Una vez que hemos tomado consciencia de todas ellas, el segundo paso es observar cómo interactúan. Una percepción sensorial provoca una emoción y una emoción puede bloquear o potenciar un razonamiento. Igualmente, un razonamiento puede generar una acción y su repetición, un hábito, que a su vez se convierte en una acción automatizada. Podríamos seguir enumerando infinitas interacciones de nuestros funcionamientos básicos, dicho engranaje interactúa incansablemente y nos define como personas.

Pero volviendo al inicio y recordando que hemos empezado expresando que somos una maquina en constante cambio, ¿cómo podemos hacernos participes de ese cambio sin ser meros observadores de su funcionamiento?

En primer lugar, era importante considerar la observación de las funciones y de su interacción. Ahora, en segundo lugar, deberíamos encontrar la palanca de cambio. Dicha palanca la encontramos cuando deseamos modificar alguna de las interacciones. Para ello, la debemos aislar, posteriormente ver con qué interacciona y, en tercer lugar, practicar una y otra vez con su gestión, modelando poco a poco la intensidad de la interacción.

Podemos usar el ejemplo de la percepción que genera una emoción y esta, a su vez, mantenida en el tiempo, un estado de ánimo. Cualquiera de las interacciones y su modulación a la larga nos generarán un cambio, de forma que nuestro estado de ánimo variará de la manera que hayamos elegido.

No estamos diciendo en ningún caso que el proceso sea sencillo; de hecho, es más sencillo cuando más jóvenes somos: en la medida en que un cerebro es menos plástico, la dificultad requiere más entrenamiento; pero en todos los casos, con el suficiente entrenamiento, podemos gestionar las interacciones.

Con todo ello, les sugerimos que se conviertan en escritores de su propio manual de instrucciones. Nuestra maquina cambia con nosotros, pero en este caso ustedes estarán al mando de la máquina y no a merced de ella. No lo dejen para mañana. De momento, este articulo ya ha modificado alguna interacción… Sigan practicando.

Beatriz Rodríguez de la Flor de Marcos (@beadelaflor), coach ejecutivo en www.coachingexplorer.com (@coachingexp)
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