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Mucho se habla de la memoria selectiva, esa capacidad de nuestro cerebro para elegir qué se almacena en nuestro disco duro y permanecerá allá por mucho tiempo. Pero, desgraciadamente, en este proceso no tenemos el control absoluto. Nada sería más grato que poder olvidar, borrar, las experiencias negativas de un plumazo de nuestra mente. Sin duda, acabaríamos con multitud de obsesiones y nos ahorraríamos un dineral en psiquiatras, psicólogos o terapeutas.

Como en el viejo cuento de los genios de la lámpara, ese deseo puede hacerse realidad en poco tiempo. Y si no ocurre, al menos no será por falta de iniciativa e investigación por parte de la comunidad científica. Nada menos que el prestigioso MIT norteamericano (el Instituto Tecnológico de Massachussets) trabaja en la consecución de una pastilla milagrosa que nos permita seleccionar cualquier experiencia de nuestra vida y eliminarla de nuestros recuerdos.

De momento, parece que en ratones ya funciona. El proceso es sencillo a priori. Consiste en estimular —a través de la pastilla— las encimas relacionadas con los genes de la memoria, el BDNF. De este modo, se consigue la formación de nuevos recuerdos que acaban eliminando los antiguos y, con ello, se elimina la sensación de miedo y se refuerza su seguridad.

Los científicos consiguieron fabricar malos recuerdos a un grupo de ratoncillos —en forma de descarga eléctrica cada vez que pasaban por una zona de su jaulita—. Fruto de ellos, evitaban ese área de peligro. El recuerdo estaba en su mente, pero cuando les dosificaban el medicamento a través de una inyección directa en el cerebro, desaparecía esta mala experiencia de su mente y se paseaban sin temor por la zona de la descarga.

Es decir, han conseguido limpiar de su mente esta experiencia traumática. Por lo menos en todo lo relativo a experiencias recientes, a corto plazo. De momento, el medicamento solo ha conseguido funcionar con este tipo de recuerdos recientes, apenas eliminando un suceso que ocurrió 24 horas antes. En cambio, no funcionó cuando el recuerdo tenía algo más de 30 días.

De todos modos, resulta un significativo avance, ya que si pasan las siguientes pruebas de experimentación, estaríamos ante una valiosa ayuda para erradicar el estrés postraumático que suelen acarrear las experiencias negativas.

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