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Vaya por delante que no nos consideramos detractores de la sociedad digital que se dibuja a marchas forzadas, ni que tampoco vamos a cuestionar las innumerables ventajas que está aportando a nuestra condición de humanos. Ahora bien, sentarse en los bancos de los partidarios no quiere decir que abracemos a ciegas este futuro, ni que dejemos de alertar sobre las consecuencias negativas que puede acarrear el mal uso de la tecnología.

La telefonía móvil nos ha arreglado el asunto de la comunicación a distancia y desde cualquier lugar, pero también ha generado un nuevo tipo de adicción, para algunos realmente peligrosa. Como no se trata de irse a los extremos, quedémonos con lo positivo. Ahora bien, si es de los no adictos pero de los que aprovecha cualquier momento para enviar un mensaje o leer lo que les manden, cuidado, que esta práctica no está exenta de riesgos… para su equilibrio y su manera de caminar.

Un estudio publicado en PLoS One explica que caminar y mandar mensajes de texto a la vez afecta a la postura y hace que cambiemos de dirección mientras paseamos y lo hagamos más despacio. Algo que, seguro, habrá notado ya, pero que ningún científico había corroborado hasta la fecha.

Para ello, nada tan simple como realizar un experimento y medir las reacciones del cuerpo mientras caminamos. Así que, regla en mano y con un programa Excel en sus mochilas para anotar datos y obtener la tabla de resultados, pusieron a sus cobayas a caminar en línea recta en tres momentos: de manera natural, una segunda leyendo un mensaje en el móvil y una tercera escribiendo en el dispositivo.

Los viandantes que simultaneaban su paseo enviando mensajes o leyéndolos caminaban experimentando una tendencia hacia la lateralidad a la hora de dar sus pasos, a una velocidad más lenta y con un “mayor rango de rotación de movimiento de la cabeza con respecto al espacio global, haciéndolo con la cabeza en una posición flexionada y alterando la relación del movimiento entre el tórax y la cabeza en todos los planos”. Este cambio, según los investigadores, podría tener un impacto negativo en el sistema de equilibrio.

Tajante, el estudio concluye, además, que estos parámetros de marcha modificados pueden tener un impacto en la seguridad de los peatones que escriben o leen texto en un teléfono móvil mientras caminan.

Pues ya es oficial —científico—: caminar y atender el móvil en modo escritura no resulta compatible.

Camino García Balboa, química

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