pupila

La mirada nos delata. Los ojos representan una ventana indiscreta que muestra nuestras intenciones y, debidamente entrenados, podemos saber solo a golpe de vista si una persona es sincera o no mientras nos habla o nos transmite sus inquietudes.

La dilatación de las pupilas, para algunos, representa un indicador fiable para medir nuestras intenciones. Sin ánimo de entrar en ningún tipo de debate en torno al lenguaje corporal o no verbal —que haberlo, haylo—  lo cierto es que la búsqueda de la sinceridad en nuestras expresiones hace que los humanos nos fijemos en todo lo que ocurre cuando hablamos.

Y dentro de esa búsqueda de pistas, los ojos resultan uno de los órganos que más nos delatan. Un estudio publicado en los Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) apoya  tal aseveración: mientras estamos pensando en tomar una decisión, las pupilas se dilatan. Aumentan de tamaño cuando optamos por el “sí” en lugar del “no” y, aun más, cuando mentimos (decimos sí, pero estamos pensando en un no).

Un acto reflejo que tiene que ver con el funcionamiento del ojo. El sistema nervioso parasimpático y el hipotálamo son los órganos que regulan la dilatación de las pupilas y, entre otras funciones, tienen que ver con el área cerebral implicada en el control de la expresión de las emociones.  El hipotálamo está implicado en la toma de decisiones y en la expresión, además, el deseo, carencias, apetencias o las ganas que tienen para nosotros ejecutar determinadas acciones.

Con estos mimbres, los investigadores se pusieron a analizar y a medir los ojos de los participantes en el estudio. De entrada, el primer resultado es que la pupila se mantiene activa a lo largo de cualquier proceso de toma de decisiones, algo que parece que no se había probado hasta ahora —se pensaba que solo se manifestaba en la parte final del mismo–. Y la segunda es que existe una relación entre el tamaño de la misma y los procesos afirmativos. Ahí queda eso.

Parece que los sentimientos positivos o el deseo suponen un factor inductor para que nuestra pupila ofrezca pistas suficientes para que los más avezados sepan si tienen enfrente a alguien sincero.

Enrique Leite

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