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En el reparto de las funciones por género, el topicazo relega los asuntos de la intuición a las mujeres. No toca ahora abundar en las conocidas diferencias cerebrales entre los dos sexos, que predisponen a unas a determinadas tareas y a otros a las contrarias. Simplemente, sirvan estas líneas para constatar que, teniendo los mismos derechos, somos profundamente diferentes.

Y una de estas diferencias consiste en la menor exposición durante al embarazo a la testosterona de ellas. Un hecho que podría favorecer su mayor intuición. La hipótesis  la sustenta un grupo de investigadores —españoles y británicos— y la publican en Psychoneuroendocrinology.

Parte de algo ya conocido, que la testosterona tiene efectos sobre la organización de nuestro cerebro. En concreto, aquellas zonas que ejercen una cierta influencia sobre pautas y comportamiento de los humanos. Y también parte de una explicación previa: el pensamiento intuitivo es aquel que procesamos de manera inconsciente y, por lo tanto, requiere menos esfuerzo; mientras que el reflexivo precisa de un análisis consciente, lo que nos obliga a mayores dosis de esfuerzo. Es decir, el primero resulta más emocional y el segundo, más racional.

A partir de esas premisas, el estudio de campo intentó demostrar si la exposición prenatal a esta hormona resulta crucial; es decir, relacionar el ratio digital y el éxito o fracaso ante la realización del test de reflexión cognitiva.

El primero se puede obtener de manera sencilla: calculando la proporción obtenida al dividir la longitud de los dedos índice y anular de la misma mano —a menor ratio, más testosterona—. El segundo, consiste en la realización de una serie de pruebas, entre ellas un test (CRT) de tres preguntas sencillas de contenido algebraico y que penaliza el contenido intuitivo.

Y la respuesta, lo que imaginan: a mayor cantidad de testosterona prenatal recibida, los comportamientos se vuelven más arriesgados, menos empáticos y… más reflexivos y menos intuitivos. Ellos, menos intuitivos que ellas, y dentro de ellas, las de mayor ratio demostraron ser más reflexivas que las que poseían uno menor.

Ergo, lo de la intuición tiene un cierto componente biológico y, en esta ocasión, parece que la sabiduría  popular va por delante de la propia Ciencia, relegándola a un simple papel de confirmador de lo que todos ya sabemos.

Camino García Balboa, doctora en Químicas

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