olvido proteina

Alzheimer. Una palabra que sintetiza una de las enfermedades que más nos aterran en la sociedad del siglo XXI. Pocas cosas dan tanto vértigo como la posibilidad de perder la memoria y convertirnos en seres de presente pero sin pasado. Porque no concebimos una vida sin poder almacenar y atesorar recuerdos de nuestro paso por el planeta.

Sin duda, uno de los problemas del disco duro que forma nuestro cerebro es su incapacidad para almacenar todos los datos o vivencias relativos a nuestra vida. Precisamente por esta limitación a la hora de procesar información, su organización se estructura de tal modo que unos datos permanecen con nosotros para siempre y, en cambio, otros se borran, se olvidan.

Es una situación de equilibrio necesaria para que el sistema nervioso mantenga su plasticidad. Y los cambios en su normal funcionamiento derivan en problemas —enfermedades— graves de carácter mental o neuronal y dependen del correcto estado de complejos mecanismos moleculares. Es decir, una vez más estamos en manos de las proteínas.

En concreto, la que se encarga del proceso del olvido es la proteína musashi, la responsable de inhibir a aquellas otras moléculas que se encargan de las conexiones sinápticas. O, si lo prefieren, el interruptor que hace que la información se pueda comunicar entre dos neuronas.

Su funcionamiento, pues, se antoja crucial, ya que al abrir la manija de la comunicación, es la última responsable de que tengamos o no memoria. En un experimento realizado con animales se demostró que aquellos que carecían de esta proteína —habían sido modificados genéticamente— contaban con mejor memoria que los que la producían y, por lo tanto, la hacían funcionar.

Aunque los resultados de este primer experimento no se pueden considerar todavía como concluyentes, este descubrimiento de los investigadores suizos abre una interesante puerta para estudiar y, por qué no, en un tiempo próximo, desarrollar determinado tipo de fármacos que en las dosis adecuadas puedan paliar —aunque sea en parte— esas lagunas de memoria que desgraciadamente sufren aquellos que padecen el mal de Alzheimer.

Jesús Pintor, catedrático de Bioquímica y miembro de la RANF

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