gordos y caros

Si no le han convencido la cantidad de argumentos sobre las malas consecuencias de la obesidad  para la salud de todos, especialmente los más pequeños, y es de los que mira ante todo a su bolsillo, quizá este último estudio le haga mover la balanza y se tome en serio que vivir con sobrepeso no tiene ninguna ventaja: la obesidad infantil tiene un precio estimado en 13.860 euros solo en costes médicos.

Los datos los arroja un estudio realizado en Estados Unidos. Los investigadores han tenido la paciencia de monitorizar los fondos que se destinan en este país para cubrir las necesidades médicas para paliar uno de los graves problemas con los que se enfrentan los más pequeños, la obesidad, que podría combatirse con menores costes de todo tipo (económicos, para la salud, etc) sencillamente con un cambio de hábitos, alimentarios en particular y de vida en general.

A esta cifra habría que añadir los costes adicionales en salud que se incrementan según vamos creciendo en edad, ya que nuestras visitas al médico no solo son más frecuentes, sino que además vamos abriendo nuevas fichas en diferentes especialistas.

En Estados Unidos, uno de cada tres adultos y uno de cada cinco niños tiene problemas graves de sobrepeso. No abundaremos en los problemas de salud que se derivan de la obesidad. De sobra es conocido que ese exceso es una potencial causa de diabetes, ciertos tipos de cáncer y números problemas de índole cardiovascular.

Si no les parece abultada la cifra económica sepan que el estudio se queda corto, ya que solo analiza cómo aumentará la factura médica (visitas al médico, gasto hospitalario y en medicinas) en el caso de los potenciales obesos, pero no ha introducido otras variables que no resultan menos importantes, y que se pueden considerar como gastos indirectos, así como otros elementos que de facto suponen un hecho diferencial negativo para los gordos: tienen menor posibilidad de encontrar trabajo (hay mayor absentismo laboral en esta franja de población), sufren marginación social, etc.

Razones parece que haberlas háylas de todo tipo. Elija la que más le convenza pero, sobre todo, y pensando en ellos y su futuro, jamás tire la toalla con los más pequeños. A su edad resulta mucho más fácil cambiar de hábitos.

 Jesús Pintor, catedrático en Bioquímica y miembro de la RANF

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