matematicas y testosterona

La corrupción del lenguaje político hace que nos estereotipemos en afirmaciones categóricas sin sentido alguno. Y a fuer de no ser correcto (políticamente) hay que decir en voz bien alta que, por mucho que se empeñen, NO somos iguales. Y no me refiero solo a las diferencias de género, también a las notables barreras que se abren entre individuos del mismo sexo. Porque un asunto es la igualdad de oportunidades, a la que todos tenemos derecho, y otra la igualdad a secas, que por mucho que se empeñen desde la tribuna, es imposible alcanzarla.

Cada uno es fruto de su propia genética y portamos un carnet de identidad individual e intransferible, nuestro ADN. Y en función de él estaremos más capacitados o menos para el desarrollo de ciertas habilidades; como por ejemplo, las matemáticas.

Como siempre, en este tipo de debates, las mejores pruebas las aportan los gemelos idénticos y en esta ocasión los elementos que se pusieron para el análisis fueron, por una parte, la ansiedad, un estado que provoca indecisión y miedo a la hora de adoptar decisiones y que se genera en el sistema nervioso central —ya saben, como casi todo, una cuestión de producción de hormonas—y por otra parte, la resolución de problemas matemáticos.

En el experimento se analizaron las reacciones de gemelos idénticos y mellizos durante un periodo de tiempo bastante prolongado (desde los 9 a los 15 años); tiempo en que fueron sometidos a evaluaciones consistentes en test de ansiedad, resolución de problemas matemáticos y comprensión lectora.

Y las conclusiones fueron bastante contundentes: cuatro de cada diez chavales evaluados mostraron que las diferencias individuales ante las matemáticas obedecían a factores de ansiedad; es decir, se deben a causas genéticas. O sea, que existe una predisposición previa que hace que nos enfrentemos a esa disciplina con diferente grado de miedo. Y el miedo, ya lo sabemos, es un elemento que nos bloquea a la hora de tomar decisiones o puede bloquearnos a la hora de aprender. Es más, esa predisposición de nuestros genes se orienta en dos caminos diferentes: en el desempeño cognitivo de las personas en las matemáticas y su tendencia a la ansiedad.

Ahora bien, no me cojan el rábano por las hojas y se me acomoden a este argumento, que desde estas páginas hemos insistido hasta la saciedad que lo genético, siendo importante, no es lo único determinante; lo ambiental (el entorno) también influye y en eso contamos todos: familia, educadores, etc.

Que todo es una mezcla de factores genéticos y ambientales. En cualquier caso, lo dicho. No todos somos iguales, la meta está al alcance todos, pero los caminos para llegar a la misma es diferente; cada cual se traza el propio. Y en eso consiste la igualdad de oportunidades, en no poner tiempos ni caminos para llegar a la meta, sino en garantizar que todos podamos, en función de nuestras especificidades, llegar a ese destino. Y para eso están, entre otras cosas los políticos.

Eduardo Costas, catedrático de Genética

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