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La literatura ha hecho famosos a personajes históricos a los que no siempre ha descrito con rigurosidad. Ya saben, las licencias de la ficción permiten adornar a nuestros héroes o antihéroes con atributos que no han de corresponder con la realidad, y así los hacen parecer a nuestros ojos o más malvados o más amables. Y para describir la maldad, nada mejor que características que los hagan parecer feos. Menos mal que luego viene la Ciencia y deja las cosas en su lugar.

Eso lo sabía bien Shakespeare, quien añadió una ostensible joroba a Ricardo III, el rey cruel y malvado de su drama. Y aunque el monarca padecía escoliosis —una desviación de su columna vertebral— de chepa, nada de nada.

Un grupo de investigadores británicos ha reconstruido en 3D su espina dorsal y ha podido comprobar que el aspecto del  buen —o mal— rey era el de una persona con un torso más corto en relación con el tamaño de brazos y piernas fruto de la torsión de su columna que además le dejó el hombro derecho más alzado que el izquierdo. Vamos, que tenía una minusvalía apreciable a la vista pero no joroba.

Según la reconstrucción, los investigadores aseguran que el monarca no tenía ni la cabeza ni el cuello inclinado y que su escoliosis se desarrolló en las últimas etapas de su crecimiento. Es decir, que llegó a tener una estatura un poco por debajo de la media de su época pero ni de lejos le produjo la merma de altura que suelen padecer las personas jorobadas.

Todo un trabajo de investigación donde entran en juego la conjunción de técnicas como las tomografías computarizadas, que permiten crear imágenes en 3D de cada uno de los huesos, de las que se obtuvieron réplicas de polímero utilizando una impresora 3D que, una vez hechas, permitieron recrear  la forma de la columna vertebral del rey en vida.

Quién sabe si nos encontramos en los albores de una nueva manera de trabajo en los laboratorios forenses.

Las aplicaciones en el futuro las veremos pronto. De momento, nos conformamos con saber que don Ricardo, aunque un poco bicho raro, no era tan feo como lo pintaban las crónicas.

Jesús Pintor, catedrático de Bioquímica y miembro de la RANF

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