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A la vejez… dieta rica en proteínas. Quien iba a decirnos que las dietas que habitualmente toman los deportistas de élite pueda ser la receta del futuro para nuestros ancianos. Al menos si queremos que mantengan sus huesos en forma.

Sin duda, la fragilidad ósea es una de las cuestiones que más merma la calidad de vida según vamos cumpliendo años… Conocerán ese aforismo que viene a decir que no sabemos “si la abuela se cayó y se le rompió la cadera o por el contrario se rompió la cadera y por eso dio de bruces contra el suelo”.

Reforzar esa debilidad de los huesos marcan varias líneas de investigación en diferentes partes del mundo y un reciente estudio publicado por investigadores de la Universidad de Granada señala que este tipo de dietas ricas en proteínas tienen efectos beneficiosos para nuestros huesos. 

El experimento, que de momento no ha pasado de la prueba animal en ratas y por lo tanto no se puede afirmar como definitivo, revela asimismo que la proteína de origen vegetal podría ser más recomendable que la de origen animal (aporta un mayor nivel de calcio a nuestra osamenta). O sea, que si está pensando en la dieta Dukan, vaya olvidándose de la idea, que no es ese el tipo de alimentación recomendado (además, ya saben que esta dieta es objeto de controversia).

Insistimos, de momento solo se ha probado en roedores, pero los resultados son bastante alentadores: la dieta hiperproteica vegetal es hasta un 7% más efectiva que la de origen animal;  pero ambas resultan recomendables.

Eso sí, consumir mayor número de proteínas desestabilizó al alza en los roedores el ácido úrico (un 46%) y el pH urinario (un 8% más), algo previsible por otra parte, pero que se puede corregir si se utiliza como fuente proteica la soja.

De hecho, los científicos dividieron a sus ratones en cuatro grupos a los que hicieron comer una dieta normoproteica (10% de riqueza), la mitad de ellos con proteína de soja y la otra mitad de suero de leche (lactosuero); los dos restantes grupos ingirieron una dieta hiperproteica (45% de riqueza) basada en proteína de soja o de suero de leche. De este modo, pudieron medir los parámetros negativos (cómo afectan por defecto o exceso las proteínas y dentro de estas las vegetales o las animales).

Desde luego estamos ante una importante solución, de confirmarse estos resultados en humanos, que no hay que olvidar que muchos experimentos se quedan en que funcionan exclusivamente para ratones pero no con nosotros, para el tratamiento óseo llegando la tercera edad y también para un grupo de riesgo de osteoporosis, las mujeres postmenopáusicas.

Habrá que esperar todavía algunos años, así que de momento controle al abuelo si, aprovechando que estrena dentadura, se quiere lanzar de cabeza al bife.

Enrique Leite

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