idiomas bilingue

Ponerse a leer artículos científicos y darse cuenta de la estulticia de la clase política en general y de la española —sea nacionalista o nacional— en particular es todo uno. Hablando de las lenguas vernáculas y las políticas de inmersión lingüística, ya hemos comentado en alguna ocasión que yerran en el discurso y en el objetivo.

Allá va otra reflexión para quienes defienden la necesidad de proteger las lenguas maternas: el bilingüismo potencia la cognición en el futuro. O sea, que lejos de perjudicar a los infantes, les da armas para ralentizar los procesos de demencia propios del envejecimiento. Los investigadores hallaron que las personas que eran bilingües no mostraron las señales de tres tipos de demencia, incluyendo el Alzheimer, hasta más de cuatro años más tarde que los que hablaban un solo idioma.

La investigación ha sido publicada en Annals of Neurology y demuestran que el aprendizaje de una segunda lengua genera individuos más inteligentes y con mayor habilidad para la lectura. Se basó en datos de Lothian Birth Cohort 1936, compuesta por 835 hablantes nativos de inglés que han nacido y viven en la zona de Edimburgo, Escocia.

A esta población se le realizó una prueba de inteligencia en 1947 a la edad de 11 años y se les repitió  al inicio de sus 70 años, entre 2008 y 2010. De los sujetos que se sometieron al estudio, 262 utilizaban al menos dos idiomas para comunicarse y de ellos, la mayoría lo aprendieron antes de cumplir los 18.

La comparativa de los test realizados en esos dos periodos avalaban que los bilingües tenían significativamente mejores habilidades cognitivas en comparación con lo que se esperaría. Pero además, los datos revelan la importancia de someterse al proceso de aprendizaje en una edad temprana, aunque a tenor de las estadísticas resultantes, tampoco hay que descartar que aprender un segundo idioma, aunque sea tarde, también beneficia a nuestro cerebro.

Por lo tanto, si el saber no ocupa lugar, si los niños son capaces de aprender otras lenguas sin grandes dificultades y el conocimiento de más de un idioma resulta un interesante antídoto para retrasar la demencia, no resulta un más que justificado argumento para que la enseñanza de idiomas forme parte de los deberes de los políticos. Sobre todo en un país como el nuestro, realmente rico en lenguas autóctonas.

Claro que entonces se acabaría parte del discurso político… Y qué haría un político sin un adversario contra quien arremeter.

Eduardo Costas

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