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Seguro que es de los que se ha tomado el verano como tiempo para regenerar y purificar el organismo. No está mal, que ya lo machacó duramente en los meses pasados. Demasiado absentismo, falta de ejercicio, dieta inadecuada… factores que acortan la vida y sobre todo que, a la postre, significan una mala calidad de esta.

Pero no se me pase de revoluciones, que los excesos son tan perjudiciales como los defectos. Y esta máxima también hay que aplicarla a los buenos hábitos. Por ello, y para evitar males presentes, nos atrevemos a darle unos pequeños consejos.

Con el calor, como que apetece más beber agua —además de cerveza— y se hace menos complicado seguir esa máxima de ingerir los dos litros al día. Pero no más, que beber más cantidad, salvo en contadas ocasiones donde nos enfrentamos al peligro de la deshidratación, podría provocarle una hiponatremia. Es decir, bajar sus niveles de sodio, lo que en sí supone ya un problema serio, ya que es vital para mantener la presión arterial y el correcto desarrollo y funcionamiento de los músculos y otros tejidos. Eso sin contar que con tanta ingesta pone a sus riñones a funcionar a toda máquina y eso tampoco es bueno.

Si lo que le preocupa es lo abultado de su abdomen, cuidado con la dieta, sobre todo si es de los que decide suprimir los habituales platillos por fruta. Que la ingesta de fruta nocturna supone un extra de glucosa y de hidratos de carbono y, si no hace ejercicio tras la cena, corre el riesgo de acumular esos hidratos en forma de grasa en su tripa. La fruta, que no solo es buena sino necesaria, mejor que la tome durante el día y, sobre todo, antes de castigar su organismo con ejercicio físico. Y cuidado con los complejos vitamínicos (tómelos solo bajo prescripción médica, que en este campo también hay sobredosis).

Y para los adictos a seguir las modas, ojito con lo de las comidas sin gluten. Desgraciadamente, esta dieta solo está recomendada para los celíacos, no vale para adelgazar. Los que no somos intolerantes a su presencia no vamos a padecer los problemas intestinales que tiene los celíacos si lo comen, pero en cambio corremos el riesgo de retirar de nuestra dieta determinados productos que son realmente beneficiosos para nuestro organismo.

Y por último, ojito con pasarse con lo del ejercicio. Ponerse en forma está bien, pero hay que hacerlo de manera progresiva, bajo control de especialistas y cuidando mucho las horas en las que se realiza. Que ninguno estamos a salvo de que nos dé un golpe de calor que nos lleve al otro barrio.

Así que moderación en el verano —que aprieta el sol— y dieta equilibrada.

 Lara de Miguel, limnóloga, y Beatriz Baselga, veterinaria

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