fidelidad y pecado

El pecado. Curioso concepto que también puede tener su derivada científica. Desde la perspectiva de un blog como este, se puede entender en clave de los mecanismos de recompensa cerebral y la motivación que tenemos para ejecutar determinadas acciones o seguir determinadas pautas de comportamiento.

Una cuestión de secreción de hormonas que activan nuestro sentimiento de placer o de equilibrio, si lo prefieren. Si no resulta un entusiasta de la genética y en cambio es de los que se decantan por la psicología, entiéndalo en términos del bienestar o del equilibrio que produce sentirse bien con uno mismo. Eso de vivir de acuerdo con su moralidad y su ética.

Y en ese caso, ¿existen momentos en los que somos más proclives a dejarnos vencer por las tentaciones? Pues parece ser que sí. Al menos hay estudios que así lo aseguran. El ser humano resulta ser más transgresor de sus códigos éticos según avanza el día. Lo que traducido al lenguaje coloquial, viene a decir que somos más propensos a mentir o a engañar —incluyendo el traído asunto de la infidelidad conyugal— por las tardes que por las mañanas.

El comportamiento se ha bautizado como el “efecto moralizador de las mañanas” tiene que ver con la capacidad de autocontrol que ejercemos sobre nuestro comportamiento, según los hallazgos publicados en Psychological Science.

En el experimento se demostró que aquellos participantes que contaban con unos principios más férreos se mostraban más laxos en sus comportamientos según avanzaba la jornada; es decir, se mostraban más tolerantes, o menos rígidos si lo prefieren, y de este modo más inclinados a cometer los pecadillos de turno. Los otros, los de moral más distraída, como cabía esperar,  no mostraban cambios significativos en sus hábitos. O sea, que seguían igual de relajados que siempre.

Es como si nuestro cerebro se aburriera o se cansara de mantenerse en tensión y dejara de emitir las señales que nos hacen comportarnos de manera recta. Esos estímulos placenteros que nos recompensan por obrar de manera correcta.

Aunque todavía falta mucho para poder decir que estamos ante una teoría cerrada o encontrar una explicación totalmente redonda en términos científicos —ya saben, determinar la causa-efecto y su mecanismo fisiológico o morfológico— los resultados de este estudio resultan interesantes de manera aplicada a corto plazo.

Seguro que la dirección de más de una empresa toma nota y puede variar los horarios de sus reuniones o del funcionamiento de determinados departamentos para minimizar la posibilidad de tomar decisiones equivocadas. Y en clave de relaciones de pareja y extremar las precauciones con su cónyuge: si es infiel le dará igual la hora pero para los más correctos, los peligros comienzan en la tarde.

Camino García Balboa, doctora en Química

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