pasear perros

Somos, el género humano, tan soberbios e intransigentes que concebimos nuestra existencia de un solo modo: todo lo que nos molesta lo eliminamos de nuestro entorno. Y lo hacemos sin mirar las consecuencias. Unas veces lo hacemos parapetados en la entelequia del progreso y otras, sin más, porque somos la especie elegida. Y todas las demás deben vivir bajo nuestra dictadura.

Estas líneas van dedicadas a esos especímenes que hacen de la intolerancia con el resto su modo de vida habitual y que se reclaman con no sé derecho divino para imponer no se qué tipo de reglas universales y que abundan en las grandes ciudades: los enemigos de las mascotas. 

Pues bien, a esa subespecie la Ciencia les augura una vida más triste, aburrida, llena de complicaciones de salud y a tener una apariencia más decrépita y una vejez mucho más vieja. Sí, como lo están leyendo. Proyectar nuestro cariño y atención hacia un perro o cualquier otro animal de compañía no solo nos ayuda a superar problemas sino que nos hacen parecer más jóvenes, de cuerpo y de alma.

De entrada, destinar parte de nuestro tiempo a cuidar a un peludo es una de las mejores armas para combatir el sedentarismo. Resulta mucho más eficaz como fórmula para hacer ejercicio la obligación de sacarlos a pasear que cualquier propósito de acudir al gimnasio todos los días. Y no vamos a abundar ahora en los beneficios que nos aporta a la salud ese extra de movimiento. Tan sólo un hecho… es un factor que reduce el estrés y la ansiedad.

Pero además, esa interacción con el mundo perro —por ejemplo— resulta un ingrediente fundamental para estimular la convivencia con el resto de los mortales; es decir, actúa como una magnífica prevención para evitar el aislamiento y con él la depresión.

Y si les parece poco, súmenle otro dato. Ocuparnos y preocuparnos por alguien que no seamos nosotros mismos nos ayuda a tomar decisiones —ejercitar la mente— y a superar problemas.

La guinda del pastel, según una investigación publicada en Preventive Medicine, señala a nuestros mejores amigos como una más que aceptable fórmula de juventud. El estudio subraya que las personas con perro son más activas, tienen menos problemas de salud mental —ansiedad y depresión— …y parecen más jóvenes.  Y eso redunda en nuestra calidad de vida. Por eso recomienda a los jubilados, en particular, a hacerse con una mascota.

No pretendo con estos argumentos convencer a nadie. Al fin y al cabo, ya sabemos que a los amargados no les gusta el azúcar.

Laura Castillo Casi, enfermera y periodista

 

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