salt

La sal fue el argumento bíblico para convertir a la mujer de Lot en eterna, aunque frágil, imagen. Y la sal puede ser uno de los grandes avances en investigación espacial para conocer si existe vida extraterrestre.

No se trata de un acertijo de difícil solución, sino un descubrimiento por azar que puede cambiar el rumbo de las investigaciones para saber si el cosmos alberga vida más allá de nuestro planeta.

Por sorpresa, al introducir células de la bacteria Escherichia coli en gotas salinas, un investigador español comprobó que esta bacteria tiene la propiedad de asociarse a los cristales de sal y buscar un refugio donde hibernar. “En unas cuatro horas, se creó en la gota desecada un impresionante tapete de patrones biosalinos con unas complejas arquitecturas en 3D”. Lo curioso es que luego son capaces de revivir rehidratándolas.

Aunque en el terreno de la investigación queda un mundo por avanzar en este nuevo camino propuesto, ya tiene una aplicación práctica para los viajes espaciales: analizar los cristales de sal que se encuentran más allá de la estratosfera y en otros planetas —cuyas muestras transportan las sondas que se envían— y comprobar si en su interior se encuentra vida o rastros biológicos que lo puedan atestiguar.

Y todo ello gracias a un microscopio casero. Para que digan que hacer grandes descubrimientos no está al alcance de cualquiera.

Lara de Miguel y Beatriz Baselga

 

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