Sin título

El consumo de drogas es algo que preocupa y de qué manera a los padres de jóvenes y adolescentes. Una preocupación que en ocasiones se torna en obsesión, por lo que someten a su progenie a toda una serie de tests —de los más sencillos a los sofisticados— y registros en búsqueda de restos acusadores de esos malos hábitos.

Y no crean que los juzgamos ni nos reímos de esas costumbres. La droga está ahí, en la jungla de la calle, y la prevención siempre resulta más práctica y eficaz que la rehabilitación. Pero permítannos que nos fijemos en la otra cara oculta de la droga. Hay quien la utiliza para dejarnos inertes y someternos a robos y otro tipo de delitos.

Solo en los campus universitarios norteamericanos se produjeron más de 3.900 delitos sexuales en el último año y de ellos una buena parte se cometieron tras engañar a las víctimas para que tomarán, sin saberlo, ciertos tipos de drogas mezcladas en sus copas. Bebidas que inocentemente tomas sin saber que en su interior han introducido sustancias que anulan tu voluntad. Una práctica cada vez más habitual también para cometer robos.

Y para ello no existían pruebas… hasta ahora. Unos jóvenes emprendedores han creado un esmalte de uñas que cambia de color si detecta drogas en sus copas. Se llama Undercover Colors, y está en fase de prototipo, pero funciona.

El problema, como casi todo lo que tiene que ver con emprendedores y con ciencia, es que la idea pueda llegar al mercado y se comercialice a un precio razonable. De momento, han conseguido en torno a 90.000 euros para las pruebas previas y avanzar en el desarrollo del prototipo. Ahora falta otro mecenas que crea en ellos y les financie para que el prototipo se convierta en producto.

Como ven, no todo lo que tiene que ver con la química es sinónimo de contaminación. También se pueden desarrollar productos que sirvan para algo tan prioritario como es combatir los delitos sexuales.

Camino García Balboa, doctora en Químicas

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