comer y ver la tele

Que no todas las películas son iguales es una obviedad. Y que no todas provocan en nosotros las mismas reacciones, también. Pero hoy no toca hablar de emociones, ni de los sentimientos que producen. Así que si está pensando en lágrimas e hipos, vaya cambiando de idea. Lo que proponemos nos toca más de cerca: el michelín de grasa que nos abraza nada cariñosamente el abdomen.

Es lo que proponen unos investigadores norteamericanos, que han testado cuáles son nuestras reacciones cuando nos sentamos frente a la pequeña o gran pantalla. Y la conclusión más significativa es que acompasamos nuestro paladar a lo que estamos viendo, y a más acción mayor movimiento de mandíbulas. O en otras palabras: las pelis de acción hacen que comamos más —lo que sea— mientras estamos disfrutando de la cinta. ¡Casi el doble!

En la prueba se midió la ingesta de calorías en forma de snacks, chuches y fruta mientras se veía un fragmento de una peli de acción, con y sin sonido, y un programa de entrevistas. Y los resultados fueron concluyentes: 352 calorías mientras se veía la película —aunque no tuviera audio— por 215 durante la emisión del programa de entrevistas.

Según los investigadores, la causa puede ser doble. Por una parte, el hecho de que estemos enganchados a la peli por su forma de montaje, planos cortos y rápidos que se van sucediendo, hace que nos distraigamos o si lo prefieren que nos concentremos absolutamente en las imágenes y esto provoca que  comamos de manera compulsiva, sin prestar atención a lo que nos llevamos a la boca —tanto en cantidad como en calidad—.

La segunda conclusión es que ese tipo de montaje provoca en nosotros algún tipo de ansiedad que, a su vez, provoca la necesidad ingerir algo para calmarla, y de ahí que no hagamos distingos entre un pedazo de chocolate, una pieza de fruta o una galleta salada.

En vista de este tipo de comportamiento y aportación extra de calorías (más de un 10% de las que precisamos y sólo viendo un fragmento de una peli), la vida sedentaria que llevamos –para algunos, hacer ejercicio se condensa en sentarse en el sofá y ejercitarse viendo series o películas de acción—  y esa tendencia natural a preocuparnos por nuestro peso, por el exceso se entiende. Recomendamos a los endocrinos que incluyan en la lista de prohibiciones cuando estamos a régimen el ver películas de acción o cuando menos que se haga… pero pedaleando sobre la bici estática.

 Lara de Miguel, limnóloga, y Beatriz Baselga, veterinaria

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