ebola

El último brote de Ébola y los contagios de personal sanitario occidental que trabaja sobre el terreno han hecho que la comunidad internacional se salte todos los protocolos al uso sobre la administración de medicamentos no suficientemente testados.

El camino que recorren estos fármacos resulta largo y tedioso antes de que lleguen a los anaqueles de las farmacias. Y ha de ser así porque con “la salud no se juega”. Habitualmente, este proceso pasa por ensayos celulares, luego por ensayos animales debidamente testados, para pasar a continuación a una fase de experimentación en humanos que ha de cumplir una serie de requisitos rigurosos. Tras ellos, los resultados pasan por las agencias nacionales e internacionales de turno para obtener la visa favorable y proceder a su comercialización.Es un camino necesario y que, en términos de opinión pública, requiere grandes dosis de paciencia y de refrenar la euforia que puedan trasladar noticias del tipo “descubierto un medicamento que cura…”, ya que pueden pasar varios años desde el primer éxito logrado en un laboratorio hasta que se pueda etiquetar en un formato comercial.

Ante ello, lo primero que hay que decir en torno al ZMapp, el suero administrado para el Ébola, es que se trata de una prometedora opción, que es pronto para asignarle la categoría de “antídoto contra el Ébola” y que lo único que se puede afirmar hasta la fecha es que su eficacia solo está probada en un experimento animal realizado con 18 macacos.

Aunque es cierto que el 100% de los monos superaron la enfermedad —que llevaban cinco días contagiados—, la cepa utilizada no es la misma que actualmente golpea África, aunque cabe la esperanza de que resulte eficaz, siempre y cuando no aparezcan mutaciones que la hagan resistente a este tratamiento desarrollado a través del tabaco transgénico.

De hecho, dos de las cuatro personas tratadas con este suero experimental sobrevivieron a la enfermedad pero otras dos, desgraciadamente, han fallecido.

No se trata de echar un jarro de agua fría ni de acabar con las esperanzas de la gente. Simplemente, poner una nota de tranquilidad, porque, en esta lucha contrarreloj, de momento el virus nos lleva ventaja y falta un tramo por recorrer para afirmar que el Ébola es una de las infecciones víricas que cuentan con solución a corto plazo.

Eduardo Costas y Enrique Leite

 

Anuncios