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Para gustos, los colores; y en cuestión de sexo, el Kamasutra y las variaciones que la imaginación, la pasión y el ardor del momento nos procuren. Ahora bien, si forma parte de los que se dejan llevar por el asunto, cuidado, que esos minutos de placer pueden acabar convirtiéndose en un auténtico calvario para el resto de la jornada.

No todo el catálogo de posiciones descrito en el milenario libro hindú están al alcance de los mortales, no en vano nuestra anatomía ha sufrido alteraciones por elevarnos sobre nuestras piernas y eso deja a la espalda demasiado vulnerable. Así que este artículo va dedicado a los aficionados, pero delicaditos.

Al tajo, a ocuparnos de la espalda, el sexo y la Ciencia. Porque este asunto tiene connotaciones científicas, no se me vayan a despistar. Tanto que un grupo de investigadores se ha propuesto escribir su propio libro, que verá la luz a lo largo de los próximos meses, acerca de aquellas posiciones que no tengan secuelas para nuestra columna.

Y todo gracias a un simulador donde se combinan sistemas electromagnéticos de captura de movimientos, tal cual se utilizan para crear esos videojuegos tan realistas, y la imprescindible colaboración de unos cobayas, cómo no, que se dejaban monitorizar la columna en la práctica del coito en diferentes posturas.

Con toda la información resultante y los pertinentes estudios anatómicos, se creará un atlas que incluirá las posiciones sexuales y técnicas más recomendadas para eludir el dolor.

Aunque, como decimos, el libro no está todavía en las librerías, nos conformamos con un artículo científico donde ya se apuntan maneras a modo de adelanto.

Y por empezar por alguna, les indicaré que la postura de la cuchara no se haya entre las recomendadas y, por el contrario, la del perrito evita luego dolores lumbares. Sobre todo para aquellos especímenes varones que resulten intolerantes a la flexión.

Es decir, si padece dolores de espalda que se agravan al intentar tocar los dedos de los pies o estar sentados durante largos períodos de tiempo, vayan pensando en variar sus hábitos y postureos y acostúmbrese a esa posición —más animal—. Además, se aconseja además utilizar un movimiento articular de cadera en vez de empujar con sus columnas.

Jesús Pintor, catedrático de Bioquímica y miembro de la RANF

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