cocaína sin gluten

Gracias, Alberto

Los que nos conocen, saben que el colectivo Más que Ciencia cuenta entre sus filas con un componente friki y, de cuando en cuando, nos hacen llegar dudas o preguntas en clave de humor, como este mensajes que nos llegó a través de un móvil:

“Soy celiaca y últimamente mis amigas al salir de fiesta están tomando cocaína, y yo también quiero tomar, pero tengo miedo de que tenga gluten y me dañe la salud. ¿Lleva gluten? ¿Toda? ¿Sabéis si existe cocaína sin gluten y si me será mas cara…? :(“

La broma en forma de pregunta apareció en un foro de denuncias y se convirtió en viral, tanto que El Mundo Today, un periódico satírico, le dedicó una portada (en la imagen).

Vaya por delante que no apoyamos ningún tipo de doping, ni siquiera el intelectual. Pero tampoco vamos a señalar con el dedo acusador a quien lo haga. Pero volviendo a esa leyenda urbana, la respuesta es taxativa: no. 

La cocaína es un alcaloide que se encuentra en la hoja de la planta de coca, que es la que mastican las poblaciones andinas para superar el mal de altura, y los productos que se elaboran a partir de ella, esa droga que se encuentra en las calles de todo el mundo, es el resultado de la adición la hoja triturada con otras sustancias químicas, agua y su posterior secado.

Técnicamente, ese polvo blanco también conocido como nieve o farlopa, es clorhidrato de cocaína, obtenido a partir de la pasta base a la que se le añade éter etílico, acetona y ácido clorhídrico. Por su parte, la pasta se obtiene con la adición de las hojas de ácido sulfúrico y carbonato sódico.

Ni rastro de gluten. Como no podría ser de otro modo, porque el gluten es un conjunto de proteínas contenido en la harina de los cereales, básicamente el trigo, y esta proteína puede ser alergénica para algunas personas. Pero no está entre los componentes que forman la hoja de coca.

Y por mucho que todas las pastas parezcan iguales, incluso aunque sea la de la coca, y que la sustancia en su versión urbana tenga un aspecto similar a la harina, no es oro todo lo que reluce. O si lo prefieren, eso es harina de otro costal.

A pesar de todo, hay que felicitarse por la imaginación de algun@s a la hora de inventarse leyendas urbanas.

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