caspaNo solo es cuestión de estética, sino también de salud. Pero quedémonos en lo primero para explicar lo segundo. Pocas cosas resultan menos glamurosas que esas nevadas con las que nos obsequia nuestro cuero cabelludo y que adornan cuellos y hombreras de camisas y de americanas y que, a quienes las padecen, obligan a realizar sísmicas sacudidas periódicas para eliminar esos rastros que se consideran sinónimos de suciedad o descuido personal. Y por supuesto, acudir a peluqueros, esteticistas o demartólogos a la búsqueda de un producto milagroso que nos devuelva al mundo de lo cool.

La caspa es tan desagradable -socialmente hablando- que ha acuñado un apelativo sinónimo de algo cutre que retrotrae a tiempos de pobreza y miseria. Si algo o alguien es casposo es casi mejor apartarse de él. Técnicamente, esos restos blanquecinos no son otra cosa células muertas del cuero cabelludo. Ya sabemos que las células tienen una vida limitada, así que en términos de salud, si tenemos un exceso de polvo blanquecino bajo el cuello, tenemos un problema serio, ya que estamos padeciendo una mortandad acelerada de una parte de nuestro organismo, una especie de pandemia celular que se manifiesta de esta manera. 

En principio, en condiciones normales, se produce una renovación completa de la capa celular de la cabeza una vez al mes. Las células muertas son renovadas por otras nuevas y el ciclo natural sigue su curso. Ahora bien, los casposos acortan este proceso a casi la mitad, y de ahí la proliferación del polvillo blanquecino tan desagradable.

Estudios recientes demuestran que tras este proceso se esconde la acción de un tipo de hongo, la Malasseiza globosa. La Malassezia esta presente en la piel de todos los humanos y en muchos animales. Se estima que solo en la cabeza de una persona hay una media de 8 millones. Es el responsable de la dermatitis seborreica.

En realidad, es una forma de levadura que se alimenta, en términos coloquiales, del sebo del cuero cabelludo. En concreto, de una enzima que producen las células, la lipasa. Al ver mermadas sus reservas, tienen que producir más cantidad y, claro, la hiperactividad hace que estas células se agoten y mueran antes de tiempo.

El genoma de la Malassezia globosa fue secuenciado en el año 2007, y con ello se ha podido demostrar que su presencia en el cuerpo humano provoca que se multiplique por diez la actividad de producción de lipasa.  Un descubrimiento gracias al cual se van a encontrar remedios eficaces para eliminar la caspa.

 

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