denuncia juzgado

Desgraciadamente, el contagio de Teresa Romero por el ébola nos ha familiarizado a todos con el virus, su naturaleza y los protocolos sanitarios a seguir tanto por los profesionales sanitarios como por los profanos para evitar su contagio. Unos simplemente por precaución y otros por prevención laboral. El caso es que, quien más o quien menos, tenemos ya unas ligeras nociones de cómo se contagia.

Lo que no deja de ser curioso es la disparidad de criterios que la comunidad médica, o mejor dicho, los redactores de dichos protocolos han utilizado para trazar esas pautas. Nos cuentan que el ébola no se transmite por el aire, solo a través del contacto directo con fluidos,. Según un artículo publicado por Lancet,   “el virus del Ébola tiene escasa capacidad para propagarse por vía aérea, dado que el principal modo de transmisión de este peligroso virus es a través del contacto con las secreciones de los pacientes infectados (sangre, vómitos o heces) directa e indirectamente (a través de agujas contaminadas)”.

De hecho, “las gafas y las mascarillas pueden llegar a no ser ni siquiera necesarias para hablar con pacientes conscientes, siempre y cuando se guarde una distancia de 1 o 2 metros –la distancia máxima que pueden alcanzar las gotitas infecciosas que pueden trasladar este virus, que no resiste mucho ni llega lejos flotando en el aire–”, apunta uno de sus autores .

Ahora bien, sabemos la distancia que recorren las microgotas cuando salen de nuestra boca o nariz en forma de estornudo. Es una cuestión de física y es algo que ha preocupado desde hace tiempo a los virólogos, sobre todo a la hora de controlar como se extienden las epidemias de gripe. En 2011 se inició una investigación en este sentido.

Pero mucho antes, programas de divulgación científica del canal Discovery Channel ya se ocuparon del tema y fueron capaces de hacer mediciones sobre el asunto. Un estornudo sale de nuestro organismo -cargado de 40.000 partículas acuosas en suspensión que pueden portar virus- a una velocidad de entre 100 y 160 kilómetros por hora. Y ‘contaminan’ un área de 7 metros cuadrados. Desde luego, en uno fuerte, bastante más lejos del metro o dos metros recomendados.

En este caso, la verdad, es que desconocemos la fuente de autoridad para la afirmación realizada en el artículo. Pero el simple sentido común, nos viene a decir que aún desconocemos muchas cosas sobre el ébola. La primera y más importante, la de su contagio por vía aérea, de la que los protocolos vienen a decir que no pero quién sabe si.

Y ante la duda, mejor lo de las protecciones extremas, porque ya sabemos que una vez dentro, ese virus no se puede considerar como un amigo. Aunque por no hacer que cunda la alarma, lo que sí parece claro es que mientras el virus está incubando no hay peligro de contagio.

Lo de cómo estornudamos se lo contaremos más adelante

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