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Cuando se abre el melón de las dietas y las calorías, lo que realmente se destapa es la caja de Pandora de los demonios ocultos. Una cosa son las dietas y otra la nutrición. En lo tocante a lo segundo, poco hay que añadir. Los seres humanos somos carnívoros por naturaleza y nos convertimos en onmívoros por adaptación. Así evolucionó nuestro organismo y fue adaptando sus dietas a las necesidades del momento.

Ahora bien, eso no quiere decir nada. Ya que nuestro cuerpo precisa  aminoácidos o proteínas, hidratos de carbonos y ácidos grasos. Y estos se obtienen de diferentes tipos de alimentos. Y además, estamos diseñados para que hagamos ejercicio. Una alimentación equilibrada precisa del aporte adecuado de esos tres elementos acompañados de una cierta dosis de movimiento. La combinación precisa de todo hará que llevemos una nutrición equilibrada. Lo que en términos de calorías supone unas 2.500 para los hombres y unas 2.000 para las mujeres como tope.

Pero otra cosa es la dieta y el exceso de peso. Y eso tiene que ver con las calorías y no con el valor nutricional de lo que comamos. Y para demostrarlo, un especialista en nutrición y profesor universitario, Mark Haub, sometió a su cuerpo a una dieta a base de comida basura. Y en diez semanas, perdió la friolera de 12 kilos y 200 gramos.

Durante ese tiempo, Haub se alimentó solo con pasteles, chips, cereales azucarados y galletas, pero en cantidades que jamás superaron las 1.800 calorías. Es decir, 800 menos de las que le corresponderían atendiendo a su morfología: altura y masa corporal. Pero como el profe no es un ingenuo, a esa cantidad de comida basura diaria, la acompañó con la toma de una pastilla multivitamínica y un batido con proteínas y verduras.

Al término de su experimento, sus analíticas fueron adecuadas; es decir, que sus niveles de colesterol y azúcar en sangre resultaron los correctos. Aunque hubo algo de trampa, ya que sus indicadores de salud mejoraron porque Haub tenía sobrepeso y al ajustar su peso se produjo ese equilibrio en sus análisis.

Con esta prueba, el investigador, que no recomienda en absoluto su dieta porque dos semanas no prueban nada, solo quiso demostrar que en lo tocante a las dietas existe demasiada literatura y que es fundamental diferenciar de una vez por todas lo que significa una alimentación equilibrada del exceso de peso.

Y que si lo que queremos es parecernos a las modelos, o sea perder peso, la cuestión solo pasa por una variante: controlar el nivel calórico de lo que consumamos. Otra cosa es que nos alimentemos adecuadamente.

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