ejercicio envasado

Para nosotros los vagos, que somos legión, la panacea sería contar en nuestro botiquín con una pastilla que nada más ingerirla se pusiera a trabajar como una loca y quemase todos los sobrantes de grasa que almacenamos fruto de esas pantagruélicas comidas con la que nos obsequiamos o de esos festines de alimentos ricos pero a la vez tan perjudiciales. Y que lo hiciera, lógicamente, mientras estamos plácidamente tumbados en nuestro salón, que no nos referimos a una pastilla que nos estimule  a hacer ejercicio físico, que para eso somos unos vagos redomados.

La formulación de esta teoría podría asemejarse a la publicidad de numerosos productos milagro que vemos en la tele o a través del ordenador y que auguran que tras una relajante siesta nos levantaremos ligeros cual pluma. El asunto, científicamente hablando, es posible, basta con encontrar el modo de activar las enzimas que regulan el metabolismo. Y de hecho no son pocas las empresas del ramo que están dedicando buena parte de sus presupuestos de investigación a este menester. En lo tocante a consumo, parece que no nos creemos eso de los alimentos saciantes y exigimos de la industria algo más.

Es posible y cercano. Según publica Chemistry & Biology, una conocida firma de productos alimenticios ya ha identificado a una enzima, la AMPK, que actúa como interruptor maestro del metabolismo para facilitar el uso del cuerpo de azúcar y grasa. Pues bien, resulta que podría ser estimulada por un compuesto llamado C13 y cumplir ese sueño de que el organismo trabaje sin necesidad de hacer ejercicio.

En principio, los laboratorios están trabajando con un noble fin: ayudar a personas que no pueden tolerar o continuar ejercicio riguroso. Así estas personas enfermas podría aumentar su metabolismo con ejercicio moderado, como caminar a paso ligero. Es decir, conseguir poner en el mercado un producto saludable para una población que no puede permitirse el lujo de ir al gimnasio.

Pero como todos conocemos las leyes del mercado, este producto solo resultaría rentable si es dirigido al gran público, es decir, dirigido a esa legión de vagos a las que nos referíamos al comienzo; ergo, acabaremos teniendo a un precio razonable la píldora del ejercicio descansado.

Pero no se me tiren ya a los anaqueles de los supermercados o farmacias, que el asunto todavía está en fase experimental, aunque conociendo cómo evoluciona la venta de lo light, me temo que será cuestión de meses o de pocos años el que la venta del ejercicio envasado será una realidad.

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