papiro ojo

Hoy nos desvíamos un poco de nuestro tema, pero hay investigaciones que merece la pena destacar, aunque la única ciencia que encontrarán en estas líneas es el método de trabajo empleado por los investigadores para descifrar los pergaminos. Y aunque no podemos considerar a estos papeles que nos legaron nuestros antepasados como los papers modernos, ciertamente fueron utilizados para transmitir conocimiento -aunque fuera el de la época- de generación en generación.

El documento descifrado -una tarea que ha supuesto casi tres décadas de esfuerzo- es una especie de Manual egipicio de Ritual -así lo han llamado sus descubridores- que contiene una gran cantidad de hechizos, ya sean de amor o para ayudar a triunfar en los negocios, para salvar alguna que otra enfermedad y, cómo no, una buena porción de rituales para expulsar a los espíritus malignos.

A finales de la década de los 70 y por casualidad cayó en manos de un anticuario que lo vendió a la Universidad de Macquarie en 1981. Desde entonces, varios investigadores han tratado de descifrar su contenido hasta ahora. El manuscrito consta de 20 folios y está escrito en copto antiguo.

Los investigadores encontraron en sus páginas, acompañadas de dibujos, hasta 27 hechizos de amor, un medio para la expulsión de espíritus malignos e incluso ideas sobre cómo tratar dolencias, como la ictericia. Hechizos que también pasan por conseguir el éxito en los negocios o simplemente para ayudar a la gente a llevarse bien con los demás. Lo curioso es que hace múltiples referencias a un tercer hijo de Adán y Eva -además del casto Abel y el malvado Caín- y a un personaje desconocido denominado Baktiotha, todo apunta a la figura de un dios.

Los investigadores creen que es obra de dos diferentes sujetos que compilaron en una sola obra una serie de documentos separados. Es decir, que sus autores tenían una cierta vocación enciclopédica. Y por el contexto histórico, parece lógico deducir que los amanuenses podrían haber sido sacerdotes o monjes, porque por entonces, el acceso a la escritura era algo que quedaba relegado en los secretos de los cenobios.

Al fin y al cabo, y por eso nos hacemos eco de esta noticia, sabemos de nuestro paso por el planeta gracias a las desgracias que provocamos en él y por la paciente labor de estos protohistoriadores o protocientíficos que intentaron transcender con sus papeles, legajos y pergaminos.

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