Gen soltería

Gen soltería

Si es de los que prefiere vivir la vida sin ligaduras, y esto va para los dos sexos, aunque tenga que soportar las inquisitoriales miradas de su mamá suplicante para que siente de una vez por todas la cabeza, no se apure, que ahí va un argumento para acallarla para siempre: “La culpa es tuya -y eso vale para papá y para mamá- que me distéis los genes de la soltería”.

Tal cual, y aunque pueda sonar a amenaza, ya existen estudios científicos que apuntan en esa dirección. Y es que lo de los genes da para mucho. En esta ocasión nos vamos al remoto Oriente, a China, a un laboratorio de la Universidad de Pekín. Allá, unos científicos quisieron indagar si existen causas culturales o genéticas que determinen la predisposición de algunos de nuestros congéneres en empecinarse en vivir solteros -que ese estado también se da entre los chinos, ya saben entre 1.000 millones hay de todo-  más allá del topicazo del egoísmo de las nuevas generaciones.

Y parece que sí, que correteando por nuestro ADN, existe un travieso gen que determina nuestra predisposición a la felicidad de despertarse todas las mañanas con tu pareja o, por el contrario, a desear que el alba nos vuelva a la realidad de una confortable cama en soledad. El estudio, que acaba de ser publicado por Nature, ha estudiado las implicaciones del gen 5-HT1A, un receptor que controla la serotonina, conocida como la hormona de la felicidad.

El citado gen cuenta con dos variantes, la C y la G. Y según los chinos, aquellos poseedores de una CC producen niveles más elevados de serotonina. En cambio, los que tienen la variante CG o GG son menos activos en la producción de esta hormona. Y poniendo en relación esta característica con el estado sentimental de los individuos, comprobaron que los superproductores de serotonina eran más proclives a vivir emparejados que los infraprotectores de la citada hormona, que preferían gozar de su soltería.

Es una evidencia, no lo podemos considerar todavía una prueba concluyente. Sobre todo porque los participantes en el estudio eran en exclusiva ciudadanos chinos y ya sabemos que esa sociedad cuenta con unas pautas culturales que no podemos decir que sean extrapolables al resto de los ciudadanos de ese lugar que llamamos mundo.

En cualquier caso, es un camino interesante a profundizar, ya que la producción de serotonina no solo hace que nos sintamos felices cuando tenemos al lado a nuestra media naranja, también influye en los cambios de nuestro estado de ánimo o la irritabilidad o ante multitud de otras situaciones, como la depresión o la ansiedad.

Pero como nosotros hoy solo hablamos de solteros, lo dicho, a favor o en contra, la Ciencia nos aporta un argumento más para que podamos vivir como nos dé la real gana echándole la culpa a la genética.

Laura Castillo Casi, enfermera y periodista

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